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Eran las 3:55 de la tarde. El sonido que salía de la garganta del joven cantor rebotaba en el césped húmedo del cementerio. Sólo era una voz y el dolor. El dolor de la partida del que ahora duerme el sueño profundo: Xavier Chamorro Cardenal.

A esa misma hora, en EL NUEVO DIARIO era corre y corre. ¿Será que se fue?, era la pregunta obligada. Parece que pronto subirá las escaleras y pausado, como era su andar, llegará hasta la Sala de Redacción y doblará hasta la oficina del doctor Danilo Aguirre.

Pero sólo el doctor Aguirre está allí. Los recuerdos vienen a la memoria. Parece que fue ayer el día que este diario iba a nacer, así, como los niños inquietos que quieren salir apresurados del vientre de la madre. Este pequeño en su niñez fue un niño prodigio y tenía dos madres. Una de ellas ha muerto.

Aquella que lo vio nacer y le dio el biberón cuando ni una gota de leche salía de su pecho, don Xavier, se fue escuchando la música cristiana de César Martínez, el muchacho que con su voz melódica le cantó el último día que su cuerpo estuvo entre quienes lo quisieron. No se escuchó el Amor eterno de Rocío Dúrcal, tampoco aquel estribillo de Antonio Aguilar que le saca las lágrimas hasta al más duro que dice: “Nadie es eterno en el mundo si tiene un corazón”.

Y usted, ¿no va a escribir nada? le pregunté al doctor Aguirre.

“Ay hija, con este dolor...”, logró decir.

El dolor anda rondando por la Sala de Redacción. Estuvo ahí, en los rostros de los hijos de Xavier Chamorro, Francisco, Juan Sebastián, Gabriel y Ana María, quienes agradecieron a Dios, mientras el féretro bajaba a la tierra, los cuatro meses que compartieron con su padre enfermo.

“Espíritu, mi alma se está llenando con el poder del Espíritu Santo. Mi vida nunca más será igual...”, continuaba el joven Martínez mientras la familia Chamorro García recibía las condolencias de los presentes ante el cuerpo insepulto.

Rosas amarillas cayeron sobre el féretro de quien hace 30 años lloraba a su hermano, Pedro Joaquín, asesinado durante el somocismo. EL NUEVO DIARIO queda como el ejemplo palpable de lo que Xavier Chamorro fue en vida. 75 largos años de vida que acabaron este pasado cuatro de enero.

El corazón del radioaficionado, del televidente perspicaz, del de grandiosa memoria, entusiasta y luchador se paró. Nos dejó lo mejor de sí: su legado.