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La senadora colombiana Piedad Córdoba Ruiz, considerada aliada de las políticas de los presidentes que conforman la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), como Hugo Chávez de Venezuela y Daniel Ortega de Nicaragua, afirmó en Managua que “la observación electoral es importante en la medida en que tiene que demostrar que no se pudieron robar las elecciones”.

Córdoba brindó estas declaraciones en una breve entrevista con EL NUEVO DIARIO.

Con suficiente tiempo, además

Córdoba enfatizó que tanto la observación electoral nacional como la internacional, en cualquier proceso de elecciones, se tiene que hacer “con mucha anticipación”.

“Es decir, desde que se instrumenta el proceso electoral. No es llegar tres días antes a ver cómo se cuentan los votos, porque no se alcanza a apreciar la capacidad que tienen muchos sistemas electorales, de robarse las elecciones”, afirmó la política colombiana.

Indicó que ha sido la misma observación electoral la que ha logrado legitimar procesos tantas veces cuestionados por la oposición, como las consultas que ha hecho el presidente venezolano Hugo Chávez para modificar la Constitución de su país.

Chávez propuso en diciembre de 2008 una enmienda constitucional, con el objetivo de levantar el límite al número de reelecciones presidenciales. En el referéndum, logró el “sí” a esta enmienda, tras obtener un 54 por ciento de aprobación de la ciudadanía venezolana.

“En circunstancias de países como los nuestros, la observación electoral me parece que es muy importante. Pasó en Venezuela. En Venezuela han hecho mil elecciones, y lo que no han podido demostrar es que se las roban, sino que realmente las ganan”, dijo la senadora.

“Entonces, esa misma observación electoral, que por lo general nos afecta inclusive a procesos y a proyectos como los que nosotros defendemos, pues es buena en la medida en que tiene que demostrar que no se pudieron robar las elecciones”, sostuvo.

Hasta en EU

Dijo que la observación electoral debe hacerse efectiva hasta en países como Estados Unidos, “donde supuestamente no hay delitos electorales”.

“En Estados Unidos el presidente Bush se robó las primeras elecciones, cuando vulneró en Miami (Florida) los resultados electorales. Sin embargo, pues, hubo mucho cuestionamiento y siguió. Imagínese en países como los nuestros, donde robarse las elecciones va desde matar a los candidatos hasta cambiar las cifras electorales”, afirmó la política colombiana.

¿Elecciones en Nicaragua, o en otros países centroamericanos, sin observación electoral, no son admisible a estas alturas?
“A mí me parece que es importante. Primero porque los gobiernos como los de Nicaragua, tienen resultados tan contundentes como la eliminación del analfabetismo, y eso, pues obviamente no le gusta a muchos, porque mientras la gente sea más ignorante, más incapaces de acceder al conocimiento, entonces la doblegan. Entonces, eso genera unos estados de insatisfacción de estos sectores, que permite cuestionar y buscar de alguna manera vulnerar los resultados electorales”.

“Entonces, esa misma observación electoral, que por lo general nos afecta inclusive a procesos y a proyectos como los que nosotros defendemos, pues es buena en la medida en que tiene que demostrar que no se pudieron robar las elecciones”.

¿Entonces siempre es importante?
“Me parece que es importante. Sí”.

Este miércoles 15 de julio, el Partido Liberal Constitucionalista denunció que el Consejo Supremo Electoral podría restringir de nuevo la observación electoral tradicional, tal como ocurrió en las municipales de noviembre de 2008, cuando el Frente Sandinista se adjudicó la mayoría de las alcaldías, en medio de graves denuncias por fraude.

El fraude perpetrado por el Frente Sandinista y por los magistrados del CSE fue ampliamente documentado, y generó una crisis que provocó, entre otras cosas, la congelación de millonaria ayuda económica proveniente de Estados Unidos, de la Unión Europea, y de otros países, que conforman el Grupo de Apoyo Presupuestario.

En dichas elecciones de 2008, no se permitió la participación como observadores a la Organización de Estados Americanos, al Centro Carter, ni al grupo cívico Ética y Transparencia, entre otros. Sólo a entidades afines al gobierno sandinista.