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El descenso en la tabla demográfica, la desaceleración del ritmo de crecimiento de la población y descenso rápido de la fecundidad en Nicaragua, expuestos recientemente por el Fondo de Población de las Naciones Unidas, Unfpa, es una oportunidad positiva para el desarrollo nacional que debemos aprovechar, según el economista Adolfo Acevedo, asesor de la Coordinadora Civil, CC.

“Para nosotros es importante que --con los estudios y comprobación del Unfpa-- se contribuya al debate público sobre abordaje de la transición demográfica, por ser ésta, para el país, una oportunidad que no volveremos a tener”, dijo Acevedo, mencionando que el tema la CC viene impulsándolo desde hace cuatro años, siendo la transición demográfica el núcleo de la propuesta que próximamente presentará la CC, la cual es denominada: “Una propuesta de nación para cambiar el rumbo del país”.

El especialista señala que en la próxima década se va a producir el mayor crecimiento de la población en edad de trabajar, al mismo tiempo la población menor de 15 años se va a reducir de forma acelerada.

Esto se traduce en que en cada hogar habrá más personas en edad de trabajar y generar ingresos, mientras la cantidad de niños será menor, lo cual representará un gasto menor para la familia y para el Estado.

“Si las personas en edad productiva encuentran un trabajo bien remunerado, el ingreso per cápita aumentará. Así se podría reducir la pobreza de manera drástica en unas cuantas décadas, tal como lo hicieron los países del sureste asiático en los años cincuentas. Ahora, por ejemplo, Corea del Sur es un país desarrollado, lo que fue posible con el aprovechamiento de fenómeno poblacional del Bono Demográfico”.

Indicó que el gran problema en Nicaragua es que la cantidad de jóvenes que entran a la edad productiva, tiene niveles educativos muy bajos, que sólo les permitirá encontrar trabajos informales y precarios, manteniéndose bajo el umbral de la pobreza.

De no lograr maximizar la oportunidad, en tres décadas entraremos en la última fase de explotación demográfica o de envejecimiento, donde la población en edad de trabajar se reduce, y automáticamente aumenta la población en edad de retiro.

Recordemos que sólo el 20 por ciento de la fuerza de trabajo está cubierto por la seguridad social, por lo que el resto queda sin medios de subsistencia.

“Si no se hace el esfuerzo de invertir para que los jóvenes entren al mercado laboral con los niveles adecuados de calificación, para encontrar un trabajo decente, formal, Nicaragua se hundirá más y no podrá salir de la extrema pobreza actual”, aseguró Acevedo.