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El presidente de la Cámara de Empresas Médicas Previsionales (CEM), Ismael Reyes, dijo ayer que se ha hecho un “alboroto” en el caso de negligencia médica de la previsional de Masaya.

“Ese caso ocurrió en 2008, es un caso viejo. Ese caso lo agarraron y no lo sueltan. Cuando hay estos casos las mamás gritan, los niños lloran y los medios van y agarran partido sin haber investigado como son en realidad las cosas… pudo ser que la señora tuvo una mala reacción a la anestesia y no se pudo revertir la situación, y luego se malinterpretaron las cosas”, comentó, olvidando convenientemente la existencia de un dictamen de Medicina Legal con conclusiones de especialistas en la materia, que especifican la serie de “errores” que se cometieron en el caso.

Reyes agregó que en medicina los errores pasan. “Es imposible que en un hospital no se den errores humanos… hasta en los hospitales americanos hay equivocaciones… los médicos son personas como nosotros”, recalcó.

También indicó que el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, INSS, tiene un proceso de supervisión “aceptable”, ya que coloca a delegados, que son trabajadoras sociales, en las empresas médicas previsionales privadas para revisar y recoger las quejas de los asegurados.

Sin embargo, al mismo tiempo advirtió que: “más que todo toman nota de cuechos. A ellos les dicen cuando no se cambian sábanas; que se orinan y tardan mucho en cambiarlas, cositas absurdas. Los delegados no son médicos como era antes, y con un médico se pueden discutir temas médicos, con una trabajadora social sólo hay cuechos”, insistió.

Inspección de sorpresa

Pero aclaró que cuando tratan casos graves recurren al equipo médico que tiene el INSS. “Ese grupo es dirigido por el doctor Norman Jirón, y ellos ven los casos de cuidados intensivos, por ejemplo, los casos graves. Ese grupo revisa el manejo que se le da al paciente y son muy eficientes en ese aspecto, y eso le sirve a uno para cubrirse de ciertas cosas”, añadió.

Ejemplificó que la semana pasada trataron en su hospital, Salud Integral, a una mujer con una enfermedad “rara” de plaquetas. Ella tenía ocho meses de embarazo y el feto pesaba media libra. La mujer murió y su bebé también.

“Ese caso se planteó al INSS y ellos revisaron el expediente para ver si se estaba tratando bien, si se estaba haciendo un buen trabajo… lamentablemente no se pudo hacer mucho, pero el caso lo vio el grupo de médicos del INSS… y ese es un equipo que también nos supervisa de sorpresa, llega a ver nuestro trabajo sin avisar”, mencionó.

En ese contexto valoró que las inspecciones son “mejor” que años atrás. Las autoridades del INSS, entre tanto, siguen sin pronunciarse. Ayer se intentó nuevamente conocer la posición de la entidad en relación con los casos de negligencia médica ocurridos en las empresas médicas previsionales privadas, que le prestan servicios, pero una vez más no hubo repuesta.

Un supuesto “error” en proceso judicial

Esperando que el señor Reyes nunca tenga que padecer la muerte de un familiar por un “error” de los que se denuncian, entrevistamos a Marco Tulio Monterrey, quien con dolor recuerda la muerte de su hija a los cuatro años de edad, la cual según el acta de defunción del Hospital Infantil “La Mascota”, falleció el 13 de diciembre de 2008 y la causa directa fue Intoxicación por Digitálico. Un caso que está en proceso judicial en la Sala I de lo Civil.

Los digitálicos son medicamentos que se utilizan para tratar la insuficiencia cardiaca congestiva y las alteraciones del ritmo cardíaco (arritmias auriculares). Los digitálicos pueden aumentar el flujo sanguíneo en todo el organismo y reducir la hinchazón en las manos y en los tobillos. Sin embargo, los especialistas señalan que dependiendo del nivel, una dosis puede ser mortal, principalmente cuando el paciente está en edad infantil.

La pequeña Mayaliz Sabrina Monterrey Sequeira nació con una afección congénita en el corazón, denominada Tetralogía de Fallot, por lo que necesitaba intervención quirúrgica a corazón abierto, y en “La Mascota” fue aceptada para ser intervenida por la brigada médica americana de la fundación "Surgeons of Hope".

La operación del 9 de diciembre de 2008 fue aparentemente exitosa. Fue enviada a cuidados intensivos, donde la niña aparentemente se recuperaba, y el 12 de ese mes los médicos consideraron darle de alta, pero a medio día la niña tuvo un ataque cardíaco, la intervinieron de nuevo conectándola a una máquina porque su corazón no reaccionaba.

La incógnita de los galenos era por qué no reaccionaba a la estimulación directa, y difícilmente lo hacía con el marcapasos, por lo cual enviaron a un hospital privado a hacer exámenes de sangre. Ahí se descubrió que la niña sufría intoxicación de un medicamento llamado Digoxina. El nivel mínimo de toxicidad en la sangre era 2, pero ella estaba en el nivel 10.

“Entonces a las 5 de la tarde intentaron revertir el problema con transfusiones de sangre, pero los niveles de toxicidad se mantenían altos. El especialista me explicó que se debía a que el medicamento se aloja en una cavidad del corazón y la transfusión, aunque baja los niveles, no es muy efectiva. En Nicaragua no hay medicamento que lo contrarreste, por lo cual los médicos norteamericanos intentaron traerlo de Denver”.

Monterrey también narra que el director de “La Mascota”, Gerardo Mejía, y una comisión de médicos lo citó, y le informaron que el corazón de la niña tenía dañados los tejidos por la Digoxina, por lo que no tenía la fuerza para contraerse, y la máquina a la que estaba conectada no tenía capacidad para sostenerla por mucho tiempo. Señala que pidió que dejaran a la niña con la máquina hasta que la misma soportara, pero la máquina fue apagada, llevándose el último suspiro de la pequeñita.

Exigiendo explicaciones de cómo ocurrió la intoxicación, posteriormente el hospital hizo una investigación. La auditoría médica señala en su conclusivo que la máquina en la que se hicieron los exámenes de sangre estaba mal calibrada y las lecturas eran erróneas, por lo que la muerte de la niña fue natural. Asimismo, mencionaron que la versión de la intoxicación, a la cual ellos mismos se refirieron, quedaba totalmente descartada, porque hablaron sobre un “error” de una máquina mal calibrada.

“Nada va a devolverme a mi hija, pero denuncio esto para que cosas como ésta no vuelvan a suceder, que la institución tome conciencia de lo que sucede, porque los pacientes no son carros, son seres humanos y se juega con la vida de las personas”, expresó Monterrey, mencionando que cómo es posible que la misma instancia investigada sea la que igual hace las investigaciones y hace sus conclusiones, siendo juez y parte de cada caso.

Minsa dice que investiga

Por su parte, el titular de Salud, Guillermo González, adelantó ayer que la próxima semana darán a conocer los resultados de las auditorías médicas realizadas en el Hospital “La Mascota” y en la empresa médica previsional de Masaya donde hay denuncias de negligencias médicas.

Indicó que los equipos que usualmente se encargan de esas indagaciones están conformados por especialistas. “Si el caso es pediátrico, pues, los expertos son pediatras; si es ginecobstétrico, entonces lo ven ginecólogos”, detalló, al ser consultado sobre el tema.

Al preguntársele cómo evitan ser juez y parte respondió: “Eso lo dice usted, la Ley General de Salud manda al Minsa a regular las empresas que prestan servicios de salud a la población”.

El doctor González insistió en que “permanentemente” supervisan las unidades de salud tanto públicas como privadas. “En el caso de las empresas médicas previsionales el INSS las supervisa periódicamente, y el Minsa les hace auditorias, así es que no es por las informaciones periodísticas, por lo que estamos investigando, siempre lo hacemos”, reiteró.

Hay auditorías médicas, pero faltan datos

En una nota de prensa, el Responsable del Proceso de Auditorías del nivel central del Ministerio de Salud, doctor Alfonso Porta, asegura que en el primer semestre a nivel nacional se han recibido 80 solicitudes para realizar auditorías médicas, de éstas se han cumplido con el 61.25 por ciento. De ello no detalló sobre la cantidad de casos en que se descubrieron negligencias médicas, tampoco de acciones correctivas ni sanciones por mala práctica médica.

Por otra parte, Porta asegura que está investigando las denuncias por negligencia médica, tanto en el sector privado como en el público. “Ya están realizadas las auditorías médicas y otras se encuentran en proceso de análisis por las correspondientes comisiones creadas para tal fin”.

Sobre esto, los Sistemas Locales de Atención Integral en Salud (Silais) están conformando los equipos para dar cumplimiento a lo que establece la Ley General de Salud, de que las auditorías médicas deben ser realizadas a nivel local. Cada Silais las está llevando a cabo, y en ellas, el nivel central da acompañamiento, monitoreo.

Señaló que el Minsa actúa ya sea por solicitud de la parte interesada, que pueden ser los pacientes o sus familiares, por solicitud de las autoridades del establecimiento de salud público o privado donde ocurre un hecho, por demanda de la Procuraduría de los Derechos Humanos o del Poder Judicial, tanto de los jueces como de la Fiscalía, y también a petición de las autoridades superiores. “Si no existiese una solicitud, nosotros actuamos de oficio, tanto en el Silais como en el nivel central”, señaló el funcionario.

El doctor Porta informó que a nivel local están constituidos los subcomités de auditorías médicas de cada hospital. Explicó que cuando estas situaciones ocurren en empresas médicas previsionales o en establecimientos privados, actúa el Silais a través de una Comisión ad hoc, la que se integra según especialidad del caso a revisar.

El galeno añadió que independientemente de que se estén realizando las auditorías médicas, los familiares de las personas afectadas abren procesos judiciales, “entonces van por las dos vías”. Agregó que una vez conocido el resultado de una auditoría médica, por lo general son los directores de los Silais los que establecen las sanciones de acuerdo con la Ley General de Salud, las que son penas pecuniarias.