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Uno de los personajes históricos que actuaron antes de que el FSLN tomara el control absoluto de Nicaragua el 19 de julio de 1979, fue el teniente coronel Fulgencio Largaespada, a quien a las 2 de la madrugada del 19 le tocó dar a conocer a la Guardia Nacional la comunicación de que todo había terminado para el régimen somocista, y había que deponer las armas que aún podían portarse.

El parte se dio por la radio, y, realmente, estremeció a Nicaragua esa histórica mañana.

Este oficial que no pasó por la Academia Militar del régimen de Anastasio Somoza Debayle, ya que su preparación la hizo en Brasil --en la Academia Das Alghas Negras-- y en Estados Unidos, después del 19 de julio de 1979 debió ocultarse. Un miembro del triunfante Frente Sandinista lo mantuvo protegido por varios días en una casa de seguridad.

Relata Cid, su hijo

El relato sobre la vida de este oficial, quien fue jefe de Tránsito cuando esa estructura de la Policía tuvo sus oficinas en el costado sur del Estadio Nacional, lo hizo a EL NUEVO DIARIO su hijo mayor, el presentador de televisión Cid Largaespada, quien tenía 17 años cuando se produjeron estos acontecimientos.

Recuerda Cid que a partir de 1979 su papá les recomendaba --a él y a sus demás hermanos-- que no salieran del todo de su casa. Ellos vivían en Altamira y no estaban con el teniente coronel, ya que éste se había separado de su esposa cuando el hijo mayor del oficial tenía diez años.

“La situación estaba muy crítica y casi no mirábamos a mi papá, y solamente sabíamos que había estado en la jefatura de Tránsito. Mi papá era especialista en tránsito, algo que aprendió en Indianápolis, Estados Unidos. Era ingeniero con especialidad en construcciones militares, graduado en Brasil.

“Por teléfono nos comunicábamos con él y siempre nos recomendaba que no saliéramos de la casa, que nos cuidáramos. Él procuró que nos llevaran algún alimento, pero nosotros en un momento nos aventuramos para ir al mercado debido a la escasez que había”.

En esa situación, un hermano suyo se fracturó un brazo, lo echaron preso por haber salido a la calle, y tuvieron que llamar al teniente coronel Largaespada para que lo dejaran en libertad. El delito por el cual lo detuvo la GN era su juventud.

Recuerda que para el 17 de julio del 79, “nos damos cuenta de que se había ido Somoza, que Francisco Urcuyo Maliaño, quien era el presidente del Congreso, había asumido la Presidencia de la República, y que el general Federico Mejía, el cargo de jefe director de la GN”.

El llamado del cese al fuego

En esas horas, “Federico Mejía se comunica con mi papá, y esto lo recuerdo porque él (su progenitor) me lo contó días después, de que Somoza y su Estado Mayor se fueron del país”. Dice Cid que tal como lo han historiado, el FSLN buscó comunicación con el teniente coronel Largaespada y le planteó que ya no tenía sentido seguir con la guerra, ya Somoza se había ido, y los restos de la GN tenían que deponer las armas”.

Se hizo el llamado de “cese al fuego”, se iba a dar una protección a los vencidos e iba a haber una incorporación de los militares viejos al nuevo Ejército de Nicaragua, “pero hubo algo que falló, porque comenzaron los sandinistas a echar presos a los militares, y es ahí donde se siente traicionada la Guardia Nacional”.

En esos momentos, Cid llamó telefónicamente a su papá, quien le dijo: “Parece que no quede bien ni con Dios ni con el Diablo”, una expresión que jamás le había escuchado a su padre. Por un lado, se acordó que no se siguiera produciendo un derramamiento de sangre, que hubiera un “cese al fuego”, y que los miembros de la GN se albergaran en sitios destinados por la Cruz Roja, pero después fueron hechos prisioneros.

Hubo gente que a Cid le decía: “Tu papa traicionó a la GN”, y otros decían: “Ve que buen paso dio el teniente coronel Largaespada para que no se siguiera derramando más sangre”.

Debido a esos señalamientos contra el teniente coronel Largaespada, un cuadro sandinista resguardó al oficial en una casa de seguridad por varios días, a partir del 19 de julio de 1979, para así evitarle problemas al oficial GN que para esa ocasión tenía 43 años.

Después, el teniente coronel se reunió con sus hijos sin hablar sobre la situación que había pasado en Nicaragua.

Ningún elemento técnico militar “me fue revelado por mi padre”, ni tampoco si había tenido contacto con gente del FSLN antes del derrocamiento de la dictadura somocista, “pero eso me lo dijeron otras personas”.

Detalles sobre el teniente coronel

Fulgencio Largaespada estudió en el Colegio Centroamérica, fue compañero de clases del ahora vicepresidente Jaime Morales Carazo. “Se bachilleraron juntos”. También hizo estudios de veterinaria en la UCA, carrera que no concluyó, pero ahí conoció a gente universitaria que pertenecía a la denominada izquierda de ese tiempo”.

Después que se asienta la JGRN, el teniente coronel comenzó a trabajar con Nicho Marenco cuando éste fue titular del Ministerio de Transporte. “No sé si estuvo devengando un salario, pero lo que sé es que él sabía que se estaba integrando, quería compartir sus conocimientos de tránsito con el nuevo proceso que se estaba llevando a cabo”.

No lo dejaron en paz

“Estuvo un tiempo trabajando con el nuevo gobierno, hasta que comenzaron a lanzarle espinas y señalamientos de gente que decía: ‘No es posible que esté aquí un somocista trabajando con nosotros’”. Esto provocó que Largaespada se retirara del gobierno, a pesar de que lo mandaron a llamar en varias ocasiones, pero decidió dedicarse a la pesca y buscar la vida en Costa Rica.

Estima Cid que su papá trabajó como un año con la primera Administración sandinista, pero en 1984 decidió trasladarse a Costa Rica, donde se dedicó al cultivo de piñas, algo que ya había iniciado en Ticuantepe.

Tenía proyectos con sentido cooperativista, de solidaridad. “Mi papá, un ex estudiante del Colegio Centroamérica, recibió una educación jesuita, por lo que tenía un alto sentido humanista y cristiano”.

Cid, quien con su esposa es propietario del restaurante La Finca, ha conocido a comensales que le han expresado sus muestras de aprecio a su padre.

“Lo que pasa es que mi papá como se graduó en Brasil, vino con una mentalidad diferente, y por lo consiguiente no fue el típico oficial de la GN con mucha marcialidad; mi papá tenía algo de bohemio”, recuerda el hijo mayor del teniente coronel Largaespada.

Cid desconoce si a su padre lo quiso reclutar la contrarrevolución. “Creo que como él firmó la rendición de la Guardia, creo que no confiaban. Lo que pasa es que mi papá nunca fue belicista, él era una persona preparada, no estaba a favor de las confrontaciones armadas, y tal vez fue alguien que aprendió que las guerras no llevan a nada, y así soy yo, no me gustan las armas”.

“Nunca miré a mi papa montando una pistola o manipulándola. Él fue un excelente padre, él siempre nos decía: si tienen algún problema, busquen asistencia religiosa”, dice Cid, presentador del telenoticiero de las 9 de la noche en el Canal 12 de televisión.

El teniente coronel Largaespada falleció hace siete años en Nicaragua.