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Una nueva expectativa nació ayer por la tarde y al comenzar la noche cuando en la Plaza La Fe, los organizadores del escenario donde se celebrará hoy el 30 aniversario del triunfo de la insurrección armada contra la dinastía somocista, no aparecía por ningún lado el color rosado chicha que impuso el partido de gobierno en los últimos años.

Siete gigantescas banderolas azul y blanco a un lado de la tarima y otras siete rojinegras al otro engalanaban un escenario distinto. La tarima donde hoy estará el presidente Ortega, funcionarios mayores, políticos de confianza del gobernante e invitados del exterior, luce pequeña respecto de las anteriores.

Aun con los cambios de color en el escenario, predominaba el azul y blanco y en un segundo plano el rojo y negro que prevaleció en los años 80.

Familia dirigía preparativos

Eran las cuatro de la tarde y se ultimaban los detalles de la tarima principal insertada en la Concha Acústica que heredó a los managuas el ex alcalde Herty Lewites. Un toldo color azul protegerá de la lluvia al presidente Ortega y a sus invitados. Miembros de la familia Ortega-Murillo hacían las indicaciones en cada uno de los detalles.

Más de 700 efectivos de la Policía eran los que garantizaban la seguridad del lugar, mientras centenares de vendedores de camisetas y gorras instalaban sus improvisados tramos, a tono con los nuevos colores que hasta ayer sobresalían en el lugar.

Madres de héroes y ex SMP de Rivas:
“Nosotras, nada que celebrar”

Por Lésber Quintero
Mientras en Managua se espera hoy una multitudinaria concentración para festejar con la pareja presidencial y su cúpula el 30 aniversario de la Revolución Popular Sandinista, en los municipios de San Jorge y Buenos Aires, madres de héroes y mártires, así como ex cumplidores del Servicio Militar Patriótico (SMP) y lisiados de guerra, aseguran que ellos aún no tienen nada que celebrar, porque no les han cumplido con la entrega de tierras, por lo que la frase “cumplimos 30 cumpliendo” no va con ellos.

Una de estas quejosas es Margarita Navarro, de 70 años, quien detalló que su hijo, José Ernesto Jiménez Navarro, pereció a los 17 años, cumpliendo el SMP. Ella explicó a EL NUEVO DIARIO que pertenece a un colectivo denominado “Camilo Ortega”, que desde 2003 viene exigiendo la entrega de tierras en un sector del municipio de Tola conocido Güiscoyol.

“Todo ha sido un engaño”

De acuerdo con Margarita, el colectivo lo integran 196 cabezas de familia, entre los que están ocho madres de héroes, diez lisiados de guerra y ex combatientes del Ejército Popular Sandinista. Agregó que el gobierno, a través de la Procuraduría General de la República, les ha venido manifestando que les entregará títulos de propiedad, pero todo ha sido un engaño.

Otra de las que dice no tener nada que festejar es Rosa Sandoval, madre de dos combatientes. Lisiados de guerra que también pertenecen a este colectivo quisieron manifestarse a través de este rotativo, tal es el caso de Eduardo Rodríguez, José Santo Morales y Francisco Jiménez. Este último perdió su ojo derecho.

Rodríguez aseguró que en los enfrentamientos una bomba le afectó la mano y el oído derecho, mientras que Morales resultó con afectaciones en los tendones de su mano derecha.

Estos ciudadanos coinciden en que ahora los ignoran, por lo que hicieron un llamado al cardenal Miguel Obando y Bravo para que como miembro de la Comisión de Reconciliación, Verificación, Paz y Justicia, abogue por ellos, como colectivo “Camilo Ortega”.

Este colectivo pretende que se les asigne parte de una propiedad de 407 manzanas de Güiscoyol, que también es demandada por 48 ex oficiales del entonces Ejército Popular Sandinista.