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La segunda ronda de negociaciones entre las dos delegaciones hondureñas que buscan una salida a la crisis política, culminó hoy sin alcanzar acuerdo alguno. Los representantes de Roberto Micheletti presentaron una propuesta que difiere de la planteada por el mediador Oscar Arias, como es el retorno de Manuel Zelaya a la presidencia.

La delegación golpista apoya el regreso de Zelaya, pero no a la presidencia, sino a los tribunales para que sea sometido a la justicia. Carlos López, representante de Micheletti, calificó de "inaceptable" la propuesta de Arias, que plantea el retorno inmediato de Zelaya. Según López, "la mediación no ha comprendido que imponer a Zelaya está en contra del derecho interno de Honduras e infringe nuestra soberanía".

El canciller del presidente de facto, quien aclaró que su gobierno no fue producto de un golpe de Estado y quien lamentó no poder alcanzar un acuerdo con su contraparte, advirtió que su comisión podría aceptar otros puntos, de entre los siete que planteó Arias, siempre que se tome en cuenta la nueva propuesta de su delegación.

Los golpistas, entre sus puntos, se comprometen a afianzar la institucionalidad de las entidades hondureñas y la conformación de un gobierno de unidad y reconciliación con la participación de todos los sectores de la sociedad. Asimismo, ratifican la vigencia del Estado de Derecho.

Por otro lado, proponen la integración de "una comisión de la verdad" para que se investigue todo previo al 28 de junio y posterior a esa fecha. Sugieren que las elecciones sean convocadas por el poder electoral y que sea en consenso con los partidos políticos, y que cuatro meses antes de reallizarlas, los militares pasen al poder electoral para garantizar trasparencia del proceso democrático. Finalmente, admiten que están de acuerdo con la conformación de una comisión de "notables hondureños" que garanticen y den seguimiento a los acuerdos alcanzados.

Al finalizar hoy esta segunda jornada, la delegada del presidente depuesto, Rixi Moncada, lamentó "que los plazos para encontrar una salida no se hayan cumplido y que esta delegación de facto no haya expresado su sometimiento a lo exigido por la OEA, la ONU y otros organismos que exigen el regreso de Manuel Zelaya al poder". "Este comportamiento revela intransigencia de un regimen, algo que la comunidad internacional ha condenado rotundamente desde que dieron el golpe... Es lamentable que tengamos que finalizar el diálogo por esta intransigencia" reiteró Moncada, quien sin embargo, se mostró dispuesta a seguir con las conversaciones.

Por su parte, el presidente costarricese y mediador en la crisis, dio un plazo de 72 de horas para retomar el dialogo. Arias, quien recalcó que su propuesta fue aceptada por la comisión de Zelaya, más no por la de Micheletti, subrayó que "si no se busca solución a través del diálogo, es peligroso que se presente un derramamiento de sangre en Honduras. Hay muchas armas... qué pasaría si se dispara contra un civil o contra un soldado". "Mi conciencia me pide seguir trabajando tres días más y si se aceptan los siete puntos, en particular el retorno de Zelaya, se puede evitar una guerra civil", concluyó el mandatario.