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Los movimientos hondureños que apoyan al mandatario depuesto Manuel Zelaya debatían este domingo los pasos a seguir, y el gobierno de facto, que intenta normalizar las actividades cotidianas, prorrogó el toque de queda en el país, al cumplirse tres semanas del golpe de Estado.

Los dirigentes que apoyan al mandatario depuesto se congregaron en un local sindical de Tegucigalpa para decidir sus próximos pasos. En la reunión a puertas cerradas, efectuada en la sede del sindicato STIBYS, que agrupa a los trabajadores de la industria de bebidas, participaban decenas de dirigentes de organizaciones sociales de toda Honduras.

Debido a este cónclave, los seguidores de Zelaya desistieron de efectuar este domingo bloqueos de la ruta que conduce al aeropuerto internacional de Toncontín, como lo hicieron en las jornadas anteriores. Muchos asistentes al cónclave expresaron sus dudas sobre el diálogo en San José, mientras afuera del local sindical se congregaban centenares de seguidores de Zelaya.

“Yo no creo que vaya a fructificar (el diálogo). No creo que vaya a haber ningún acuerdo porque las posiciones son antagónicas”, dijo a la AFP el abogado Cristóbal Fiallos, quien participa en las movilizaciones en favor del retorno de Zelaya. “El diálogo, eso realmente es una mentira. Eso no va a conducir a nada”, dijo el maestro jubilado José Martínez Jirón.

Otras asambleas en apoyo a Zelaya se efectuaron este domingo en otras partes del país, entre ellas una convocada por dirigentes del Partido Liberal, la agrupación de Zelaya y Micheletti, en Santa Bárbara, cerca de la frontera salvadoreña.

“Es un acto de respaldo al presidente Zelaya del Partido Liberal, el partido de él”, dijo a la AFP el dirigente Carlos Eduardo Reyna, uno de los oradores en el acto e hijo del embajador hondureño ante la ONU, Jorge Arturo Reyna.

El gobierno de Micheletti intentaba normalizar las actividades cotidianas en Honduras, con mensajes tranquilizadores a través de los medios que controla, pero algunas señales evidenciaban que persistían la tensión y la incertidumbre, tres semanas después del golpe de Estado que sacó del poder a Zelaya.

El gobierno de facto prorrogó este domingo el toque de queda nocturno con el “afán de proteger la seguridad de las personas y de sus bienes”, mientras varios edificios estatales, incluida la Casa Presidencial, permanecían bajo vigilancia militar. El toque de queda comienza a la medianoche hasta las 04:30 horas de la mañana.

También dentro de los partidarios de Micheletti existen dudas de que el diálogo de San José pueda acabar con la crisis política, pues la restitución de Zelaya en el poder es inaceptable para sus rivales.