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Un panorama desolador es el que ha dejado en Nagarote el tornado que la tarde de ayer perjudicó a 350 familias, de las cuales 150 quedaron con sus hogares totalmente dañados, además cobró la vida de una persona y dejó a otras 19 lesionadas. El fenómeno natural cruzó de forma diagonal el centro de la ciudad y se desintegró en la plaza de toros, donde se encontraban al menos 30 comerciantes junto a los juegos mecánicos que el fuerte viento volteó como si fuesen de plásticos.

Miembros del ejército, los bomberos y la policía, apoyaban a las personas que rescataban de los escombros pertenencias y limpiaban sus hogares aún con el agua de la lluvia que acompañó al tornado. Asimismo, decenas de cuadrillas de la trasnacional Unión Fenosa laboraron hasta en horas del medio día para restablecer el circuito eléctrico afectado en toda la ciudad desde anoche.

Raúl Pérez, quien habita frente al parque de este municipio, contó el horror que vivió su familia cuando escucharon los estruendos de cientos de láminas de zinc que volaban por los aires y observaron aquel ciclón que destruía todo a su paso. “Nunca habíamos visto algo parecido, las laminas de zinc parecían papel periódico que volaba en el aire”, manifestó Pérez, quien aseguró que al observar impotentes como el zinc de su casa se levantaba, él junto a su esposa e hijos, se escondieron bajo una mesa y rogaron a Dios por sus vidas.

“Nosotros tuvimos que meternos bajo un camión y todos corrían por sus vidas, fue un momento que jamás olvidaré por el miedo que sentimos”, expresó aún atónito don Mario José Bonilla, comerciante del lugar.

El alcalde de Nagarote, Juan Gabriel Hernández, manifestó que esperan la respuesta del gobierno central para resolverle con zinc y herramientas a los damnificados, y confió en lo valeroso del pueblo nagaroteño “que se sabe levantar ante cualquier adversidad”. Algunos nagaroteños regresaron a sus hogares de los albergues donde pasaron una noche de zozobra. Por su parte, el párroco de la Iglesia Santiago Apóstol, le respondió al alcalde que las fiestas en honor al santo patrono continuarían con normalidad a pesar de la magnitud del desastre.