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MANAGUA Y SAN JOSÉ

Tras el fracaso del Acuerdo de San José, que propuso el presidente costarricense y mediador Óscar Arias, el presidente Manuel Zelaya anunció que visitará los tres puestos fronterizos con Nicaragua para ver “qué es lo que pasa”, y hasta mañana intentará entrar a su país.

Zelaya asegura que hoy saldrá de Managua hacia Estelí, desde donde visitará los puestos de Las Manos y El Espino. Además, pretende que al entrar a territorio hondureño sea custodiado por habitantes de los poblados fronterizos, donde lo acompañará su familia, que mañana viajará a los límites con Nicaragua.

“En estos municipios estaremos trabajando para ver si llegamos donde está la gente. Esperamos que cuando vean al pueblo bajen sus rifles. La idea es cruzar. Ellos dicen que lo van a impedir, pero yo voy a llegar a hablar de cualquier manera, y responsabilizo a los militares por los daños”, dijo Zelaya.

Carta a Obama

Por otro lado, Zelaya envió una carta al presidente estadounidense Barack Obama, pidiéndole medidas más fuertes contra Micheletti y los funcionarios de más alto rango que dirigieron el golpe. Además, aseguró que mantiene excelentes relaciones y comunicación fluida con la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton.

Han traicionado a Arias

Zelaya aseguró que han cedido a las propuestas que hizo Arias, pero que el gobierno de Micheletti ha traicionado a Arias como mediador, a la Organización de Estados Americanos y a Estados Unidos, del que considera que Clinton ha hecho muy buenos oficios.

Zelaya sugirió que tras el fracaso de la mediación debe convocarse a una cumbre del Sistema de Integración Centroamericana, SICA, de la OEA, y a la Asamblea General de las Naciones Unidas, ONU.

El fracaso de Costa Rica

Un total fracaso resultó el último intento del mediador Óscar Arias para que las delegaciones que representan al depuesto presidente hondureño Manuel Zelaya, y al golpista Roberto Micheletti, lograran firmar el documento denominado “Acuerdos de San José”, con el cual se buscaba una salida pacífica al conflicto político en esa nación vecina.

La propuesta de Arias contenía los mismos siete puntos del acuerdo que el fin de semana les fue presentado, y que la representación de Micheletti valoró de inviable, de inaceptable y que hasta refleja intervencionismo del mediador.

Adicional a los siete puntos se habían incluido otros insumos y aportes que la comunidad internacional le había expresado a Arias, pero manteniendo el retorno inmediato de Zelaya al poder, aspecto que de nuevo fue rechazado por los “micheletistas”.

Buscarán otros foros

Arias se limitó a leer el acuerdo y a indicar que era responsabilidad de las comisiones si firmaban o no, pero que si lo hacían, harían historia, porque por primera vez a través de acuerdos negociados se revertiría un golpe de Estado, y aclaró que si no tenía consenso su propuesta, que buscaran otros foros.

“Hoy les pido con respeto, pero con urgencia, que revisen cuidadosamente este documento y reflexionen sobre él. Les adelanto que no es perfecto. En la democracia casi nada lo es. Sí les aseguro que es éste el primer acuerdo en la historia de la humanidad dado a revertir un golpe de Estado por voluntad de los sectores involucrados”, declaró Arias, al tiempo que indicó que sería un claro mensaje de que los intereses de la paz prevalecerían sobre cualquier otro que no restituya la tranquilidad en Honduras.

Expuso que la salida a la crisis, si no se resuelve con estos acuerdos, todavía hay otras vías para alcanzar una solución al conflicto. “Ambas delegaciones pueden acudir aún a la Organización de Estados Americanos o a algún otro foro de diálogo. Pero repito, que el tiempo que se nos va de las manos cae sobre las espaldas de un pueblo que clama por tranquilidad”, indicó Arias.

Minutos después, Rixi Moncada, en representación de Zelaya, aseguró “que fue un fracaso” la mediación, porque la intransigencia y prepotencia de la comisión del golpista Roberto Micheletti no permitieron que se encontrara una salida al conflicto.

Demandan nuevas convocatorias

“Condenamos el régimen de facto, que reprime al pueblo. Solicitamos al presidente Arias que convoque de urgencia este mismo día a los presidentes del SICA, al Consejo Permanente de Estados Americanos y al Consejo de Seguridad de la ONU, para que adopten las medidas coercitivas para que obliguen al régimen golpistas a cumplir”, declaró Moncada, al dar por fracasado el diálogo.

Por su parte, Mauricio Villeda, en nombre del golpista Micheletti, se limitó a indicar que la propuesta se la llevarán a las autoridades de su gobierno para que la analizaran y determinaran qué hacer.

Sin embargo, hizo hincapié en que el nuevo acuerdo es prácticamente el mismo que antes presentó Arias, y que sólo cambiaron de ubicación la exigencia de restituir en el poder a Zelaya.

Justificó que como los puntos del acuerdo involucran a otros poderes del Estado hondureños, esos deberían ser analizados por cada uno, incluyendo la Fiscalía, donde existe una acusación por 18 delitos en contra del presidente depuesto.

Agregó que Honduras se estaba convirtiendo en una nación donde el injerencismo de gobiernos extranjeros estaba presente en la vida cotidiana.

“No hay lápida”, dicen micheletistas

Se despidió señalando que se iban “con la esperanza de que el diálogo continúe, y no como aquí se quiere pretender, que se ha puesto una lápida”.

En tanto, el presidente Arias sostuvo que él puso la propuesta y que ahora ellos tienen la responsabilidad de aceptar, consultar y decidir su rumbo, y que “si ésta fracasaba, cualquier otra propuesta sería difícil que la acojan las partes”.

El llamado “Acuerdo de San José” establece para el retorno de Zelaya el 24 de julio, así como la conformación de la Comisión de Verificación, y para el 27 de este mismo mes la conformación del Gobierno de Unión y de Reconciliación Nacional, y la conformación de la Comisión de la Verdad.

El documento exhorta a la creación de un Gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional, integrado por los partidos políticos, amnistía para los delitos políticos en que incurrieron las partes antes y después del golpe de Estado (28 de junio); la renuncia de Zelaya a convocar a una asamblea nacional constituyente o a reformar la Constitución en lo irreformable.