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El depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya, partió esta tarde de Managua hacia la ciudad norteña de Estelí, cerca de la frontera con Honduras, para planificar el retorno a su país previsto para la noche del viernes o la mañana del sábado. "Iniciamos esta gesta para regresar pacíficamente a Honduras" acompañado de diferentes organizaciones de prensa. "Vamos con una bandera blanca de la paz a proclamar la reconciliación del pueblo hondureño", anunció Zelaya en una rueda de prensa en Managua antes de salir hacia la frontera.

Zelaya partió a bordo de un jeep acompañado de su canciller Patricia Rodas, así como del legendario ex guerrillero nicaragüense Edén Pastora, conocido como "Comandante Cero", quien indicó que lo llevará hasta la frontera. El depuesto gobernante era seguido por una caravana de cerca de 50 vehículos repletos de periodistas internacionales y dirigentes de organizaciones sociales hondureñas que llegaron a Nicaragua para ayudarlo a cruzar la frontera.

El gobernante informó que tiene previsto llegar hoy a Estelí, 149 km al norte de la capital, "donde se harán los planes para avanzar hacia la ciudad fronteriza de Somoto u Ocotal y al día siguiente hacia la frontera hondureña". En Estelí, instalará su base de operaciones y decidirá si mañana prosigue camino hacia Somoto, para cruzar la frontera por el puesto El Espino, o si viaja a Ocotal, para pasar por Las Manos.

"He invitado a mi esposa y a mis hijos a que salgan mañana a la frontera. Posiblemente mañana en la noche me estaré reuniendo con ellos o el sábado en la mañana en la frontera", detalló. Zelaya manifestó su esperanza de que las Fuerzas Armadas respeten su integridad y bajen los fusiles cuando lo vean entrar con una bandera blanca a su tierra, de donde fue expulsado hace un mes tras un golpe militar.

"Yo espero que cuando las Fuerzas Armadas, especialmente su cúpula militar, vean que está el pueblo y que está su presidente, bajen sus fusiles, se sometan a la autoridad" y "levanten la bandera de la democracia", expresó. Zelaya, expulsado del poder el 28 de junio, intentará ingresar por segunda vez a Honduras, luego de que el gobierno de facto rechazara restituirlo después de varios esfuerzos diplomáticos.

Vía diplomática llegó a su límite, según Zelaya
El mandatario derrocado consideró que la vía diplomática llegó a su límite, pero indicó que deja abierta las puertas para que la comunidad internacional siga buscando la manera de apoyar al pueblo hondureño, que lleva 23 días de "lucha pacífica y moderada" reclamando su regreso.

Zelaya, que desde el golpe de Estado que lo expulsó el 28 de junio ha hecho de Nicaragua su base de operaciones, tiene previsto entrar en Honduras "en cuanto se establezcan las condiciones para ello", por lo que "no hay fecha", reconoció más temprano su asesor Alan Fajardo. Estas condiciones pasan por una "suficiente participación ciudadana y el elemento sorpresa", añadió.

"Se ha contemplado un punto terrestre con Guatemala, dos puntos terrestres con El Salvador y cuatro puntos terrestres por Nicaragua, y además de eso se han previsto varias posibilidades de ingreso furtivo por puntos terrestres del interior o por vía aérea", apuntó Fajardo.

El presidente depuesto dio por finalizada "definitivamente" la mediación que intentó realizar durante 14 días el presidente de Costa Rica, Oscar Arias, para resolver la crisis, debido a que el gobierno de facto de Honduras rechazó la parte medular de la propuesta que es la reinstalación de Zelaya. Dicha restitución figuraba en la Declaración de San José que el mediador presentó ayer en la capital costarricense.

"El acuerdo quedó totalmente fracasado", declaró anoche Zelaya en rueda de prensa en la embajada hondureña en Managua, por lo que solicitó que se convoque al Sistema de Integración de Centroamérica (SICA), a la Organización de Estados Americanos (OEA) y al Consejo de Seguridad de la ONU para que dobleguen al régimen de Tegucigalpa.

La propuesta fue respaldada por Washington y la Organización de Estados Americanos (OEA), que esperan que las partes rectifiquen y se sienten a dialogar para evitar una eventual confrontación armada. Por su parte, los delegados de Micheletti han prometido que presentarán a su gobierno las propuestas de Arias, que además de la restitución de Zelaya propone establecer un gobierno de unidad nacional y adelantar las elecciones del 29 de noviembre en un mes.

Arias dio por concluido su mediación y remitió a las partes del conflicto hondureño a la OEA, donde hoy se daban cita delegaciones de las diferentes tendencias hondureñas. Este fracaso preocupa a la comunidad internacional por el riesgo de disturbios en la polarizada sociedad hondureña.

En la Cumbre de Mercosur
, que comenzó hoy en Asunción, se ha colado el conflicto en Honduras como uno de los temas centrales. La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, instó a los líderes políticos hondureños a que eviten un baño de sangre. Se hará "todo lo que esté a nuestro alcance, todo lo que los países democráticos podemos hacer para pelear por la recuperación de la democracia en Honduras", prometió.

Mientras tanto, en Honduras, los gremios de maestros suspendieron las clases en las escuelas del país, por lo que los alumnos han asistido tres días a las aulas en lo que va del mes.

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