Mauricio Miranda
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El presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya Rosales, así como Daniel Ortega de Nicaragua y Hugo Chávez de Venezuela, son los principales responsables por el “irrespeto a la vida humana” y “por las consecuencias que puedan derivarse de sus acciones de fuerza”, en la crisis que se mantiene en Honduras, sentenció ayer la Cancillería del gobierno de facto de ese país, encabezado por Roberto Micheletti.

El gobierno de facto, que se mantiene en el poder en Tegucigalpa desde el 28 de junio tras un golpe de Estado, apuntó una vez más sus “cañones” diplomáticos hacia Nicaragua y Venezuela, a través de un comunicado emitido desde la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Los acusó de “intromisión en los asuntos internos de la República de Honduras” y de ser co responsables de poner en riesgo la vida de los hondureños a través del uso de la fuerza.

Este comunicado se divulgó al mismo tiempo en que Manuel Zelaya intentaba ingresar a territorio hondureño por el puesto fronterizo de Las Manos, desde Nicaragua.

En el comunicado, el gobierno de facto “responsabiliza al señor Hugo Chávez, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela; al señor Daniel Ortega, Presidente de la República de Nicaragua, y al señor Manuel Zelaya Rosales, por el irrespeto a la vida humana y por las consecuencias que puedan derivarse de sus acciones de fuerza”.

A renglón seguido, añade: “Que el Gobierno de la República denuncia la intromisión de los gobiernos de los señores Hugo Chávez y Daniel Ortega en los asuntos internos de la República de Honduras y hacemos un llamado a la comunidad internacional para que participen como observadores del diálogo, a los gobiernos de Canadá, Alemania, Bélgica, Panamá y Colombia”.

Hablan de “tropas extranjeras”

En otro punto del comunicado, el gobierno de facto responsabilizó a Zelaya de promover “la subversión, el baño de sangre y tropas extranjeras para mancillar la soberanía y el honor nacionales”.

También lo denunció por desatender el llamado “de las instancias internacionales, como el Departamento de Estado de los Estados Unidos, de otros gobiernos de América y del mundo, que favorecen una solución pacífica a la situación política de Honduras”.

La respuesta de Nicaragua tardó algunas horas en llegar. A las siete y media de la noche, la Cancillería en Managua emitió un comunicado en contestación a los señalamientos lanzados desde Tegucigalpa.

“El Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional de la República de Nicaragua, ante los acontecimientos que se desarrollan en la hermana República de Honduras, en donde el 28 de junio se perpetró un golpe de estado que condujo al secuestro y expatriación del presidente legítimo y constitucional Manuel Zelaya Rosales, expresa: 1.- Su condena a la persecución que se ha desatado en contra de ciudadanos nicaragüenses, lo mismo que a la represión y asesinatos en contra del pueblo hondureño”.

“2.- La condena a las amenazas lanzadas por los golpistas en contra de la misión diplomática de la hermana República Bolivariana de Venezuela, que se han recrudecido con el cerco, amenazas y hostigamiento en contra de los miembros de dicha misión”, añadió.

Y, “3.- Que ante las constantes provocaciones de los golpistas, en las que intentan crear un clima de confrontación internacional para desviar la atención de las resoluciones y esfuerzos que la comunidad internacional viene desarrollando de forma pacifica en apoyo a la restitución del Presidente Constitucional José Manuel Zelaya, Nicaragua denuncia y rechaza una vez más estas provocaciones de los golpistas”.

Algunas opiniones

Para el analista Javier Meléndez, Director del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (Ieepp), el papel beligerante que ha tenido Nicaragua, no ha sido mayor que el del resto de la comunidad internacional, que exige la restitución de Manuel Zelaya como mandatario en Honduras.

Según él, facilitar el territorio nicaragüense para que el presidente depuesto regrese a su país, es simplemente “tratar de empujar que se resuelva una situación que fue absolutamente ilegal”, como es el golpe de Estado.

“Él tiene que ser restituido, y si el presidente Daniel Ortega tiene la posibilidad de colaborar con él de alguna manera, es bueno”, dijo Meléndez.

Lo grave sería, de acuerdo con Meléndez, que se compruebe que tanto Nicaragua como Venezuela, están patrocinando disturbios en medio de la crisis, por medio de agentes infiltrados y agitadores.

Dijo que las formas adecuadas para resolver la crisis, es a través de “los mecanismos de la diplomacia”.

“Nicaragua no ha hecho nada absolutamente ilegal con acompañar al presidente Zelaya a la frontera con los funcionarios. Es una muestra de solidaridad, siempre y cuando no se traduzca en acciones hostiles de agentes nicaragüenses o venezolanos interiormente en Honduras”, explicó Meléndez.

Por otro lado, el director del Ieepp calificó a Micheletti de “presidente usurpador”, quien, no cabe duda, “dio un golpe de Estado”.

Chávez es otra cosa

“Él hizo algo que nunca se debió haber hecho, mas allá de los atropellos que Manuel Zelaya hizo a la Constitución”, dijo el analista, quien además criticó la cuota de responsabilidad que tiene el presidente venezolano Hugo Chávez Frías en toda esta crisis.

“Chávez es un problema para América Latina. Tiene un concepto de democracia que está derrumbando las democracias nacientes en América Latina, lo cual es una paradoja”, apuntó.

“Es un presidente que promueve una democracia que derrumba democracias. Está atrofiando los sistemas institucionales, los procesos democráticos en América Latina”, sostuvo.

“Él ha tenido una responsabilidad mayúscula” en la crisis que ahora está atravesando Honduras, afirmó el director del Ieepp.

Agradecen a Óscar Arias por su mediación

La Cancillería del gobierno de facto de Honduras expresó otros cuatro puntos sobre la crisis tras el golpe de Estado, que ya arriba a su primer mes.

Expresó: “Su reconocimiento y alta gratitud al presidente Óscar Arias Sánchez por el tiempo y esfuerzo que viene dedicando a la mediación”.

“Que el gobierno de la República respeta el período señalado por el señor mediador y continúa dentro de las negociaciones enmarcadas en la mediación”.

Que “la nueva propuesta, conocida como el “Acuerdo de San José”, representa un paso firme en la búsqueda de una solución a las divergencias surgidas en Honduras, en el marco de nuestro orden constitucional”.

Y “que deplora que la otra parte (Manuel Zelaya) abandone la mediación, declarándola fracasada, y recurra al uso de la fuerza poniendo en riesgo la vida de los hondureños”.