•   TEGUCIGALPA  |
  •  |
  •  |
  • AFP

El Congreso hondureño demoraba hoy su respuesta al plan del mediador Oscar Arias para superar la crisis creada por el derrocamiento de Manuel Zelaya y diplomáticos extranjeros dudaban de que fuera aprobado, asegurando que el régimen de facto sólo busca "ganar tiempo".

Una comisión del Congreso prepara desde el lunes un informe para el plenario sobre la propuesta de Arias, que contempla, entre otras medidas, la restitución de Zelaya, una amnistía política y adelantar las elecciones de noviembre, aunque el Tribunal Electoral ya desestimó este último punto. Zelaya, quien cumplió 31 días derrocado y en el exilio, ya dio por fracasadas las negociaciones.

El "dictamen" de la comisión de siete diputados "mañana se presenta al plenario y entra en discusión", aseguró el portavoz del Congreso, Claudio Moncada, quien no pudo precisar cuanto tiempo durarían los debates en el legislativo. Que el informe sea presentado mañana indicaría que su discusión en la comisión ha sido muy compleja o que ésta ha demorado su entrega, porque el presidente del Congreso, José Alfredo Saavedra, había dicho que el dictamen podría estar listo a partir del martes.

Los miembros de la Comisión, así como todos los diputados que siguen asistiendo al Congreso (cinco zelayistas se retiraron tras el golpe del 28 de junio), apoyan al régimen de facto en Honduras. Un diplomático extranjero en Tegucigalpa señaló que Micheletti nunca aceptará el plan de Arias, pero evitará rechazarlo abiertamente pues busca "ganar tiempo" para que llegue la fecha de las elecciones y asuma un nuevo gobierno.

La comunidad internacional ha advertido que no reconocerá los comicios si son realizados bajo el gobierno de facto. De acuerdo a este diplomático, que pidió mantener el anonimato, Micheletti está "pateando la pelota" hacia adelante para ganar tiempo, mientras intenta consolidar su régimen, que no es reconocido por ningún país.

Cumbre de Tuxtla condena el golpe
"Los golpistas en Honduras deben percibir el mal que están haciéndole a la democracia en Centroamérica", aseveró el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, mientras en Costa Rica, una cumbre de mandatarios del istmo, México y Colombia, condenó el golpe y exigió la restitución de Zelaya.

Los presidentes acordaron "condenar enérgicamente" el golpe y "el grave daño perpetrado en contra de su institucionalidad democrática y el ejercicio legítimo del poder de su presidente constitucional", según un comunicado emitido al final de la cita.

Por su lado, Estados Unidos aumentó su presión sobre el régimen de Micheletti, mientras todas las actividades están alteradas en el país un mes después del golpe, con clases suspendidas en las escuelas públicas y pérdidas millonarias en la industria y el comercio. "Estamos calculando alrededor de unos 2.000 millones de lempiras", unos 105 millones de dólares, en pérdidas para las empresas hondureñas, indicó Mario Bustillos, director de la Cámara de Comercio e Industrias de Tegucigalpa.

En la zona fronteriza con Nicaragua rige un toque de queda desde el viernes y retenes militares han paralizado una de las principales rutas del comercio centroamericano. Además, los zelayistas bloquearon hoy otra ruta en la zona fronteriza con Guatemala, en el oeste del país, informó la televisión.

Estados Unidos despojó ayer de visa diplomática a cuatro funcionarios hondureños, entre ellos el juez de la Corte Suprema Tomás Arita, quien firmó la orden de captura que usaron los militares para detener a Zelaya. También perdieron sus visas el nuevo presidente del Congreso, José Alfredo Saavedra, el comisionado de Derechos Humanos, Ramón Custodio, y el ministro de Defensa, Adolfo Lionel Sevilla.