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El Vicepresidente de Nicaragua, Jaime Morales Carazo, consideró que el presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, debe aceptar su condición de mandatario derrocado y buscar cómo armonizar con la comunidad internacional y el gobierno que preside Roberto Micheletti, una salida en la cual él quede parado de la mejor manera, debido a que las posibilidades de volver al poder son, a su criterio, “casi imposibles”.

El vicemandatario afirmó que Zelaya y los hondureños que lo acompañan en la zona de Ocotal, “hacen lo que el anfitrión les permite”, en referencia al gobierno del que forma parte y que ha brindado al destituido gobernante, el territorio nacional, seguridad policial y la logística para organizar lo que ha considera una insurrección contra el gobierno de Micheletti.

Para Morales Carazo, el hecho de que Nicaragua esté en el “ojo del huracán” por el conflicto hondureño, no es extraño, pues ambos países han sido recíprocos al brindar refugio a los ciudadanos que se han considerado perseguidos políticos en ellos, aunque consideró “imprudente y peligroso fumar cerca de un barril de pólvora”, al referirse a la situación que se da en la zona de Ocotal.

¿Por qué estamos en medio de este conflicto?

El apoyo entre Nicaragua y Honduras en situaciones como ésta no es nuevo. Más recientemente en las décadas de los 70 y de los 80, Honduras brindó hospitalidad tanto al Frente Sandinista en un tiempo, como a la Contra en otro, es decir, se trata de los dos países que han tenido más estrechas vías de comunicación de ida y vuelta en ese sentido.

Yo creo que si en esa apertura, en esa hospitalidad y camaradería fraterna que ha existido, recibir en Nicaragua a un presidente que ha sido defenestrado por un golpe militar, pues creo que dice mucho de la hermandad y de la hospitalidad generosa y amplia que se le ha dado.

¿El comportamiento del presidente depuesto de Honduras en Nicaragua ha sido la más correcta?
Creo que tanto el huésped como el anfitrión deben observar ciertas reglas mínimas de comportamiento en cuanto al respeto y la prudencia, porque se trata de cuestiones elementales. Creo que todas las fronteras son explosivas por muy hermanos que seamos, y a veces pueden producirse fricciones; y como hombre prudente, yo nunca fumaría cerca de un barril de pólvora, porque cualquier chispa puede encender las cosas voluntaria o involuntariamente.

“Un huésped especial”

Las manifestaciones públicas y llamados a insurrección, ¿cómo las califica?
El hecho de que en el territorio nacional se hagan manifestaciones públicas de orden político, pues es una tolerancia del gobierno anfitrión con el huésped muy especial, un huésped al que la comunidad internacional le da estatus de presidente legítimo y constitucional de su país, y ahí encontramos la contradicción entre lo que es el entorno internacional y el local.

Hay una situación básica que es cómo conciliar el escenario externo con el interno, y la otra es la situación de hecho con la de derecho, y en nuestros países siempre ha prevalecido la de hecho.

Creo que hacer llamados de violencia o insurrección no son apropiados, y menos desde la zona fronteriza, que es por naturaleza explosiva y peligrosa. El gobierno de Nicaragua y la comunidad internacional lo consideran como presidente legítimo constitucional y de derecho a Zelaya, y si se le ha dado licencia y el beneplácito de poder manifestarse en esa forma, pues no veo abuso, pero de ahí a que sea prudente, no me parece que ha sido lo más adecuado.

¿Es Zelaya el presidente de Honduras o no?

La verdad es que es una situación ambivalente, y yo por la posición que tengo, debo asumir lo que dicen los organismos internacionales y lo que dice el gobierno de mi país: que es el presidente constitucional. Pero como hombre pragmático, la situación de hecho contradice a la de derecho, él no es el presidente de Honduras, quien está al mando es el señor Roberto Micheletti.

Cuestión de cuates

¿Por qué da la sensación de que la crisis ahora es nicaragüense también?
El problema de los hondureños que lo resuelvan ellos, pero cuando vos tenés vecinos y uno de ellos está en llamas --que no es el caso--, pues vos tomás tus medidas también, y si el vecino es tu cuate, tu amigo, tu camarada, tu socio, pues le brindás la mayor cooperación que podás.

En este caso, estamos hablando de un huésped de honor con un estatus indefinido e impreciso, pero que considerás que él es presidente constitucional del país vecino, pues se puede tener ciertas licencias y otras consideraciones con él.

El hecho de que grupos afines al gobierno del que usted es vicepresidente hayan impedido el paso de diputados nacionales hasta el sitio donde se encuentra Mel Zelaya para dejar una carta, ¿qué le parece?
Eso es un atropello, es totalmente digno de ser rechazado. No fue la Policía ni el Ejército quienes lo hicieron, y fue un abuso de quienes hicieron eso, porque nadie puede impedir la circulación de los nacionales en el país.

¿La lucha de Zelaya por volver al poder es real o es un show mediático?
Creo que en todo este tipo de conflictos y de luchas, incluso en la que los nicaragüenses tuvimos en el pasado, un altísimo componente de peso es el elemento mediático, es fundamental. En este caso no te puedo decir que se trata de un show, porque yo creo que él en realidad quiere regresar al poder en su país, pero es casi imposible que eso ocurra, porque la situación de hecho se ha impuesto.

Él hizo una marcha triunfal para volver a su país, se ha quedado en la frontera, logró ser noticia mundial, pero creo que el retorno de Mel a la posición anterior, es extremadamente improbable como lo dije desde el inicio.

¿Cómo ve el actuar de la comunidad internacional en este momento?
Cuando vos ves que al inicio Zelaya tuvo la acogida y el paraguas internacional por los pronunciamientos que se dieron en contra de la situación del golpe, pero eso dista mucho de lo que se vive a lo interno de Honduras, en donde los poderes del Estado, la Fiscalía, los empresarios, la Iglesia Católica y una gran parte de la sociedad, son opuestos al presidente Zelaya, es absolutamente distante.

Que los señores de la OEA y demás organismos quizá no crearon puentes de acercamiento y fueron raja tablas, pues me parece que se precipitaron, y ahora hay una situación real que se debe enfrentar. Creo que la salida de esta situación es una aceptación de la realidad, un reacomodo, y el tiempo va a acercándose a las elecciones, y una vez que esto ocurra, se acabó el problema.

La propuesta del presidente Óscar Arias planteó una salida, ¿cómo la valora?
Yo creo que la propuesta del presidente Arias fue un error garrafal, porque un mediador o facilitador no hace públicamente propuestas. Yo que fui jefe negociador de la Contra y que los facilitadotes eran el cardenal (Miguel) Obando y el secretario de la OEA, Joao Baena Suárez, nunca hicieron propuestas, sólo facilitaron, porque las propuestas salen de las partes.

Nunca un mediador puede poner plazos fatales ni proponer desde su óptica una salida a una situación en la que están en litis dos ajenos. No dudo de la capacidad ni de la buena voluntad del presidente Arias, pero técnicamente fue un error.

¿Sobre esta situación ha hablado con el presidente Ortega?
Muy al comienza hablamos, sobre todo de aquello que ocurre en el vecindario y que, definitivamente, nos afecta, pero últimamente no.