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Sobre Managua caía una llovizna cuando Ana, Isabel y Gabriela accedieron a darnos una entrevista. Se movían en medio del tránsito liviano y pesado que circulaba sobre la Carretera Norte, mostrando la bandeja repleta de bolsas de mango, la cual ofrecían a cinco córdobas.

Isabel Martínez relató que vende desde los siete años en los semáforos de La Robelo, y actualmente tiene 17. “Estudio quinto grado por la noche en una escuela en Ciudad Sandino. Se me hace un poco difícil, porque llego cansada, y a veces no me dan ganas de estudiar”, dijo la jovencita.

Ana Huerta tiene doce años, y es la más nueva en los semáforos. Afirmó que ella debe trabajar para ayudar a su papá y a sus hermanos --de ocho y diez años--, que limpian los vidrios de los carros, a expensas de que alguien les dé unos pesos.

“Los tres estudiamos en la mañana en el Colegio República de Costa Rica. Trabajamos hasta las seis de la tarde, y nos vamos a la casa a hacer la tarea, pero da pereza hacerla después de recibir todo el sol, comenta la niña, mientras sonríe apenada esquivando la cámara.

La historia de Gabriela Corea no es distinta a la de sus amigas, ya que estudia por la mañana y vende por la tarde. Las tres han hecho una buena amistad, y se protegen de los peligros de la calle, pues como ellas mismas dicen: “Las pueden atropellar o faltarles al respeto sólo por vender una bolsa de mango.”

235 mil niños trabajan
En Nicaragua, 235 mil niños menores de 18 años trabajan, dijo Jorge Mendoza, enlace del Foro de Educación y Desarrollo Humano, FEDH, según la última encuesta de trabajo infantil, realizada en 2007.

Comentó que gran parte de estos niños trabajadores están dentro de sistema escolar, pero en condiciones muy difíciles. “Muchos de ellos ponen en riesgo sus vidas, por eso estamos elaborando un marco jurídico, donde no sólo sea compromiso del Estado, sino también de los padres enviarlos a la escuela”, expresó el académico.

En tanto, el ministro de Educación, Miguel de Castilla, dijo que la mayoría de estos niños realizan actividades inhumanas, pues se dedican a la agricultura, donde se exponen al uso de plaguicidas, trabajan en las minas y en los manglares.

“Tenemos conocimiento de niños que trabajan en las minas de San Rafael del Sur, picando piedra cantera; en la zona de Matagalpa, Jinotega y Nueva Guinea, en los cafetales; otros laboran en los manglares de Corinto sacando conchas negras, niños de cinco años en medio de esos lodazales, y esa debe ser nuestra prioridad”, refirió el titular del Mined.

Ley de Obligatoriedad

Mendoza dijo que la situación económica del país obliga a que muchos padres manden a sus hijos a trabajar, y que incluso abandonen la escuela, pues no tienen para comprar los útiles escolares.

“Hay muchas escuelas en el campo adonde los niños no están asistiendo, ya sea porque trabajan, o porque sus padres no tienen recursos para mandarlos a estudiar. Por eso el foro está elaborando una Ley de Obligatoriedad de la educación”, dijo el enlace del FEDH.

Afirmó que el artículo 121 de la Constitución Política plantea que la educación primaria es gratuita y obligatoria. Eso significa que el Estado debe crear mecanismos que permitan a los niños acceder a la educación, en vez de mandarlos a trabajar.

Ley se presentará en septiembre

Es por eso que el FEDH presentará en septiembre al ministro de Educación, el anteproyecto de Ley de Obligatoriedad, para que ambas instituciones lo introduzcan al Parlamento. “Nuestro objetivo es obligar al Estado y a los padres de familia a mandar a sus hijos a la escuelas”, dijo Mendoza.

Además, que las instancias como la Policía y las Consejerías Escolares tengan la facultad de enviar a los niños a la escuela cuando los encuentren en las calles, o visitar a los padres cuando el alumno no se presente al centro educativo.

El objetivo de ambas instituciones es reducir el número de niños trabajadores, pues la mayoría se encuentra en situación de riesgo, sólo por unos centavos.