Fermín López
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Después de dos semanas de inundaciones, el río Prinzapolka continúa crecido, y pobladores de casi 20 comunidades están pidiendo a gritos ayuda médica, alimentos y agua, señala un informe evaluativo elaborado por la Alcaldía del municipio, con el acompañamiento del Ministerio de Salud y Acción Médica Cristiana.

El informe señala que se han desatado brotes de enfermedades respiratorias agudas y diarreicas, y que la población está alarmada debido a que desde antes de la inundación ya se estaban presentando varios casos, pero que ahora se ha salido del control del reducido personal de salud que tiene presencia en algunas comunidades.

La evaluación agrega que los más afectados son los niños y los ancianos, quienes no pueden ser trasladados a un centro hospitalario, porque no hay ninguno cerca.

De la misma manera, indica que la inundación sacó a flote las letrinas y contaminó todos los pozos y fuentes de agua natural que se podían consumir, por lo que la población está tomando agua del río, situación que viene a provocar mayores casos de diarrea.

Mientras las comunidades apenas se reponían de la destrucción de sus cultivos provocada por el huracán Félix, ahora las ondas tropicales 11 y 12 vienen y causan mayores estragos, a tal grado que los mismos indígenas han manifestado que, en varias décadas, nunca habían visto crecer tanto el río. La población no tiene alimentos, en la oscuridad de la noche y en medio de nubes de zancudos se escucha llorar a los niños por hambre, y se van quedando dormidos poco a poco. Las aguas crecidas arrasaron con todos los cultivos y con los animales domésticos, a tal grado que no tienen qué comer.

Animales de “Hambre Cero” arrastrados

Las gallinas, cerdos y reses, muchas dadas por el programa “Hambre Cero”, murieron ahogadas durante la inundación, que mantiene en suspenso a las comunidades, porque las aguas aún no bajan a sus niveles normales y no se descarta la posibilidad de que si la situación empeora, se decrete Alerta Verde, manifiesta el informe.

Las escuelas de las comunidades de Klarindan, Ladricola, Buena Vista, Limbaikan, Galilea, Dos Amigos, Tuburus y Auhya Pura, sufrieron daños severos y los niños aún no pueden regresar a clases.

En la escuelita de la comunidad Palpa dos, debido a la necesidad urgente de que los niños estudiaran, a inicios del año la comunidad se unió y construyó un aula, que con la inundación y las fuertes corrientes fue arrasada por el río, por lo que la comunidad quedó sin centro escolar nuevamente.

Se supo que hubo una ronda de alimentos que distribuyó el Sinapred, sin embargo, se debe pensar en alimentos para al menos tres meses, consideraron las instituciones que realzaron la evaluación de daños.

Dichos organismos mantienen que la situación más grave es la necesidad urgente de médicos, enfermeras, medicamentos y agua para consumo de la población.