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  • AFP

El derrocado presidente de Honduras Manuel Zelaya anunció que intentará regresar en los próximos días a Tegucigalpa acompañado de un "ejército popular" de seguidores, con el aval del gobierno de Daniel Ortega. "En los próximos días, yo quiero regresar a Tegucigalpa, es cierto, con un acuerdo político. Pero quiero regresar porque el pueblo ganó la batalla", declaró Zelaya anoche en Nicaragua, ante cientos de partidarios reunidos en la ciudad fronteriza de Ocotal, 226 km al norte de Managua.

El plan, según dejó entrever, busca negociar, con una posición de fuerza, su retorno con el gobierno de facto de Roberto Micheletti, con el apoyo de la comunidad internacional, a la que ha pedido que incremente la presión contra los golpistas que lo desplazaron del poder hace 32 días. "No hay una fecha determinada para mi regreso. Se está haciendo la presión necesaria para lograr el acuerdo" con los golpistas, aseveró. "Se está realmente hablando a nivel internacional y de Honduras", agregó, sin ofrecer detalles de las supuestas negociaciones que impulsa desde el extranjero.

Su vicepresidente, Arístides Mejía, pidió ayer en el marco de la Cumbre de Tuxtla -que reunió a presidentes de Centroamérica, Colombia y México en Costa Rica- a "los países amigos que son fuertes en Latinoamérica como México, Argentina, Colombia, que redoblen esfuerzos para" revertir el golpe en Honduras.

De manera paralela, Zelaya instaló un centro de operaciones en Ocotal, un municipio fronterizo que está controlado por el gobernante Frente Sandinista (FSLN, izquierda), que le ha facilitado albergues y comida a sus seguidores, que llegaron a respaldar su lucha. "Por eso es importante quedar en la filas de la organización, pueden apuntarse con un seudónimo" porque va a ser "la milicia popular que va a cuidar al presidente en su retorno, son ustedes compañeros", señaló Zelaya, quien, según fuentes de su seguridad, viajó esta madrugada a Managua, aunque tenía previsto regresar a Ocotal a lo largo de la jornada.

Este será "el ejército del pueblo, el ejército que cuidará al presidente de la República", insistió a sus correligionarios, a quienes prometió recompensarlos cuando recupere el poder.

Alrededor de 300 hondureños, la mayoría hombres de origen campesino, se encuentran asentados en Ocotal en apoyo a Zelaya, quien busca para ellos la protección del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Una delegación de Naciones Unidas, entre ellos representantes de ACNUR, visitó ayer la frontera nicaragüense para conocer las condiciones en las que se encuentran los partidarios de Zelaya.

Zelaya manifestó que los entrenamientos se realizarán en fincas que adquirirá cerca de la frontera entre Nicaragua y Honduras, donde aparentemente planea quedarse un buen tiempo, a pesar de las acusaciones de la oposición de violar la soberanía nicaragüense.

El depuesto gobernante aseguró tener información de que muchos oficiales y capitanes de las fuerzas armadas de Honduras lo respaldan. "Que no le quepa la menor duda que en cualquier momento jóvenes oficiales militares afectados por el golpe amarrarán a Romeo Vázquez Velásquez", advirtió Zelaya en referencia al jefe del Estado Mayor del Ejército hondureño, que lo expulsó del poder y del país el 28 de junio.

Zelaya anunció que en las próximas 48 horas tendrá muchas actividades, pero que su prioridad es iniciar la preparación de sus milicias e intentar que su esposa Xiomara Castro cruce la frontera para reencontrarse con él.