Mauricio Miranda
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A medida que pasan los días, la tensión diplomática entre Nicaragua con el gobierno de facto de Honduras, y con el de Perú, sigue aumentando.

Por un lado, el canciller del gobierno de facto hondureño, Carlos López, reclamó al canciller nicaragüense, Samuel Santos, por lo que considera la “tolerancia” hacia las acciones de “provocación y violencia” que Manuel Zelaya ha promovido desde Nicaragua.

Mientras, el canciller peruano José Antonio García Belaúnde informó este jueves que ya envió una segunda nota de protesta a Managua, por las manifestaciones y llamados a la violencia que, según él, ha incitado el líder indígena de ese país Alberto Pizango, quien se encuentra asilado en nuestro país.

Aunque en su oportunidad, el Ministerio de Relaciones Exteriores en Managua había respondido (en el primer caso) y minimizado (en el segundo) los señalamientos, esta vez, el gobierno no respondió.

El canciller Samuel Santos no contestó los mensajes que dejamos en el correo de voz de su teléfono móvil, ni el ministerio emitió algún comunicado al respecto.

Ésta sería la segunda vez que el gobierno del presidente Daniel Ortega enfrenta, al mismo tiempo, reclamos de carácter diplomático de parte de dos países, como consecuencia de las actividades que realizan en suelo nicaragüense dos de sus “invitados”, tal como la misma Presidencia los ha reconocido.

La primera ocurrió cuando la mexicana Lucía Morett fue acogida por el gobierno de Ortega, tras sobrevivir a un ataque en un campamento de las FARC en suelo ecuatoriano, donde murió el segundo jefe de ese grupo guerrillero, Raúl Reyes.

Inadmisibles provocaciones

El diario La Tribuna, de Honduras, reprodujo en su edición digital fragmentos de la carta de protesta que el canciller de facto Carlos López, envió a Samuel Santos.

“La tolerancia mostrada por su Gobierno a las acciones de provocación y violencia emprendidas desde territorio nicaragüense por el ex mandatario hondureño José Manuel Zelaya Rosales (…) es inadmisible y contraria a las normas del Derecho Internacional”, señala el documento.

El hondureño denuncia en la nota, que Zelaya, con el permiso del gobierno nicaragüense, realiza “llamados a la insurrección, organiza columnas, instala en Ocotal y Estelí campamentos y cuarteles al igual que bases de operación (…) y se moviliza con la protección de efectivos policiales y militares”.

Dijo que Zelaya pretende “generar tensiones” que pueden desembocar en “derramamiento de sangre” y en una “intervención extranjera mayor” que la que actualmente efectúan Nicaragua y Venezuela.

En Lima, Perú, el tono hacia el gobierno en Managua también fue de molestia, pero por las agitaciones promovidas por Pizango desde suelo nicaragüense.

El canciller García Belaúnde sostuvo que con sus declaraciones desde Nicaragua, el dirigente de los nativos amazónicos, Alberto Pizango, demuestra su “carácter de violentista”, según recoge el diario www.elcomercio.com.pe.

Dijo que Pizango hizo un llamado a los pueblos indígenas, “a prepararse para enfrentar” una supuesta “expropiación” de tierras planeada por el gobierno.

García Belaúnde informó que envió una nueva nota a las autoridades nicaragüenses para que apliquen las normas de asilo que pesan sobre Pizango, pues las transgrede con sus declaraciones.

En días pasados, el canciller Samuel Santos defendió tanto la presencia de Manuel Zelaya --quien según dijo, es un “invitado” del presidente Ortega-- como la de Alberto Pizango, cuya lucha indígena apoyan desde Nicaragua.