•   TOTOGALPA, MADRIZ  |
  •  |
  •  |
  • END

Ninguna entidad estatal responde sobre la cantidad de ciudadanos de Honduras que han ingresado al territorio nacional desde el 24 de julio, cuando el presidente depuesto del vecino país, Manuel Zelaya Rosales, realizó su primer acercamiento a la línea divisoria de los dos países, como parte de sus anunciados intentos de retornar a la presidencia por la vía de la resistencia popular.

Los hondureños que lograron burlar los múltiples retenes ubicados en la Carretera Panamericana, desde Tegucigalpa a Las Manos (122 kilómetros), han entrado por los llamados “pasos ciegos”, que son aquellos caminos o trochas vecinales vinculantes a la largo de la frontera que interrelacionan a la población interfronteriza.

Noel Tórrez, encargado regional en Las Segovias, de Migración y Extranjería, con sede en esta cabecera departamental, manifestó que no tenía autorización para proveer ninguna información al respecto. “Yo no le puedo decir sí… aquí está esto, esto y esto, o tenemos esto, no. Llame a mi jefa en Managua que se llama comandante María Antonieta Novoa Salinas, porque toda la información está centralizada”, es todo lo que respondió el funcionario.

A los nicaragüenses sí se les exige

En el caso del comisionado mayor Héctor Zelaya Zelaya, jefe policial en el departamento, dijo que el control y registro de los simpatizantes de mandatario derrocado, no era de su competencia. Tampoco en sus patrullajes por los caminos de acceso a la zona fronteriza se había detenido a ciudadanos extranjeros para verificar su legalidad en el territorio nacional.

El teniente coronel Horacio Ortiz, jefe del Segundo Batallón del Primer Comando del Ejército de Nicaragua, acantonado en Ocotal, dijo algo igual, que tampoco sus soldados han retenido personas extranjeras en estos días de agitación política en la frontera Y cuando lo hacen, los remiten a Migración y Extranjería para que se defina su estatus legal en el país.

Por ahora ninguna entidad pública ha informado de ningún estatus de refugiado o asilado político para los ciudadanos del vecino país que resisten el golpe de Estado que sacó del poder a Zelaya el 28 de junio pasado. Se desconoce si hay algún proceso de registro conforme al protocolo de CA-4 que permite la libre circulación entre los países de El Salvador, Honduras, Guatemala y Nicaragua.

El último miércoles, que se destrabó un poco el toque de queda en el país vecino, a los nicaragüenses que pretendían entrar a territorio hondureño se les exigía pasar primero por la ventanilla de Control Migratorio de Las Manos, donde trabajan conjuntamente personal de los dos países y que está en el lado nicaragüense. Aquí le entregan un ticket sellado y lo registran en un ordenador. El permiso es gratuito.

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, Acnur, ya está trabajando en la zona para una eventual asistencia a los centenares de hondureños que llegan en precarias condiciones físicas, de salud, alimentación y vestuario, pero su cantidad es desconocida.

Circulan sin restricciones

Hasta ayer, unos 300 hondureños que acompañan las comparecencias de prensa de Zelaya en Ocotal, han pernoctado en el Polideportivo Solidaridad, propiedad de la Alcaldía y ubicado en centro de la ciudad. Durante el día circulan sin restricciones, sobre todo en buses que los llevan a Las Manos (a 24 kilómetros de esta ciudad) para gritar consignas antigolpistas a los militares de su país.

Aquí hay un centro humanitario del Movimiento Social Nicaragüense “Otro Mundo es Posible”, que con aportes voluntarios les proveen de asistencia médica y alimentación. Varios refugios improvisados con plástico negro se levantan para estar allí, mientras Mel Zelaya logra doblar el brazo a los golpistas con la ayuda de la comunidad internacional y con la presión de lo que él mismo ha llamado “milicias populares de resistencia del pueblo” y que organizará en Nueva Segovia.