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El presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, lanzó ayer viernes una dura amenaza al gobierno de facto, señalando que si no es restituido "viene la violencia generalizada", al tiempo que la OEA suspendía una reunión sobre la crisis hasta la semana próxima.

"O se revierte el golpe o viene la violencia generalizada", advirtió Zelaya, en una entrevista con el oficialista Canal 4 de televisión en Managua, donde el jueves se había reunido con emisarios de Estados Unidos.

"Los pueblos tienen derecho a la protesta, a la insurrección, tal es el caso del pueblo hondureño, que está siendo reprimido brutalmente", agregó.

OEA aplaza reunión

En Washington, la Organización de Estados Americanos (OEA) aplazó hasta la semana entrante una reunión que iba a sostener para tratar la crisis en Honduras, indicó el organismo en un comunicado, sin explicar las razones.

La OEA tenía previsto realizar una sesión la tarde del viernes para volver a debatir sobre la situación en Honduras, luego de que el 5 de julio la organización suspendiera a ese país por el golpe de Estado del 28 de junio.

Sin embargo, los embajadores de los 33 países activos en la OEA sí se reunieron de forma privada durante la mañana para hablar sobre Honduras, en la sede de la organización, pero no se informó de inmediato sobre lo discutido.

El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, advirtió que la organización podría tomar medidas adicionales contra el régimen. Pero ha dicho que el organismo esperará a ver la postura del gobernante de facto Roberto Micheletti, frente al acuerdo propuesto por el mediador de la crisis, el presidente costarricense Óscar Arias, para luego actuar.

Las visas europeas

También, en el plano internacional, la presidencia de la Unión Europea anunció que los países de la UE planean limitar el suministro de visas de entrada al territorio para los funcionarios del gobierno de Honduras a causa del estancamiento político en el país.

Esta medida era reclamada por España para alinearse con la posición de Estados Unidos, que decidió el martes revocar las visas diplomáticas de cuatro miembros del gobierno de facto.

En Tegucigalpa, cerca de 3,000 partidarios de Zelaya salieron a las calles a marchar en medio de oraciones por un manifestante herido de bala el jueves, comprobaron periodistas de la AFP.

A la manifestación se sumó Xiomara Castro, esposa del presidente depuesto, quien regresó el jueves desde El Paraíso, cerca del límite con Nicaragua, donde intentó infructuosamente reunirse con su marido.

"Un mes ha sido suficiente para darse cuenta de que no es con las armas que se gobierna, que no es con el Ejército en las calles que se gobierna, es con ustedes, es con el pueblo, es con la voluntad del pueblo", dijo Castro a la multitud.

El Ejército Popular

En Ocotal, los futuros "soldados del ejército popular" que Zelaya planea formar en la frontera de Nicaragua para presionar a los golpistas, aguardan instrucciones en un ambiente de incertidumbre y de cansancio.

"No sé todavía qué es lo que vamos a hacer, eso lo manejan los coordinadores de los grupos", dijo a la AFP Pablo Pérez, un diminuto campesino hondureño que cruzó a Nicaragua para apoyar a Zelaya, burlando el cerco militar dispuesto por el gobierno de facto en la frontera.

Zelaya anunció el miércoles que formaría con sus seguidores un "ejército popular" en fincas aledañas a la ciudad, para que lo acompañen en un tercer intento de retorno a Honduras.

La falta de información sobre las actividades de Zelaya alimentaba en la frontera nicaragüense numerosos rumores y comentarios de lugareños, como los que sostienen que Zelaya realmente no quiere regresar a Tegucigalpa, y busca quedarse a vivir en alguna finca de Ocotal.

Micheletti promete "orden" en Honduras y critica a EU

En tanto, en Tegucigalpa, el presidente de facto Roberto Micheletti prometió "orden" en Honduras y acabar con los bloqueos de ruta de seguidores del depuesto Manuel Zelaya, calificando de "intromisión" una reunión entre éste y el embajador estadounidense en Managua.

Micheletti calificó de "intromisión" que el embajador estadounidense en Tegucigalpa, Hugo Llorens, se reuniera el jueves con Zelaya en Managua, y dijo que "bajo ninguna circunstancia" éste volverá al poder.

"Nosotros no queremos interferencia de ningún país en los asuntos de Honduras", expresó Micheletti, que prometió reprimir los bloqueos de ruta protagonizados en el último mes los partidarios de Zelaya para presionar por su retorno.

"Vamos a poner orden, vamos a poner orden en este país", dijo. "El pueblo no puede esperar que 110 personas estén obstaculizando este país", declaró el jueves por la noche en el 'Salón de la Democracia' de la casa presidencial hondureña.

Policías y soldados reprimieron duramente el jueves una manifestación de zelayistas que habían bloqueado una ruta que conecta la capital con el norte del país, y golpearon a algunos reporteros que cubrían los hechos.

Varias personas resultaron heridas por golpes, y al menos una por un impacto de bala en la cabeza. Se trata de un hombre identificado como Róger Vallejos, profesor de secundaria, que permanece grave en un hospital de la capital hondureña.

La represión del jueves marcó un cambio respecto de los días anteriores, cuando la Policía vigilaba de cerca, pero no dispersaba a los manifestantes.

Un diplomático extranjero en Tegucigalpa dijo a la AFP que Micheletti ordenó reprimir los bloqueos de ruta por las quejas de los empresarios, que dicen que les ocasionan pérdidas millonarias.

Micheletti fustigó a Estados Unidos no sólo por la reunión con Zelaya, sino por estar "amenazando" a los funcionarios de su régimen con despojarlos de visas diplomáticas. Además, negó que estuviese dispuesto a restituir a Zelaya para acabar la crisis desatada tras el golpe de Estado del 28 de junio.