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Mi insignificante contribución, si acaso hubo alguna lucha contra la dictadura somocista, el FSLN, y todo el pueblo de Nicaragua, me obliga a escribir (algo que soy muy reacio) esta nota.

No recuerdo en Honduras o Costa Rica una puerta que no se haya abierto de par en par de parte del gobierno y del pueblo de Honduras y de Costa Rica. Una solidaridad total, absoluta, generosa, como son los pueblos ante la injusticia.

Los pueblos saben que hay riesgo pequeño y grande provocado por la solidaridad, pero saben que son nada a la par de la impunidad de violar la libertad.

Reclamarle al presidente Zelaya su presencia, y peor aún sus gastos en Nicaragua, es vergonzoso, pequeño, chato y antidemocrático. Es lo contrario, debemos sentirnos complacidos, halagados, orgullosos y solidarios de que el presidente Zelaya y Patricia Rodas, su canciller, hija de Modesto Rodas que fue su padre, y un ángel para nosotros los nicaragüenses en Honduras, en momentos verdaderamente difíciles en la lucha contra el oprobio somocista, estén aquí.

Aunque yo sea el más insignificante de los nicaragüenses y el más viejo, cuente conmigo. Seguro estoy de que puede contar con el pueblo de Nicaragua…

Sea bienvenido a su patria Nicaragua con amor y respeto como Presidente del gran Pueblo de Honduras, el pueblo más hermano, el Pueblo de Morazán.

Carlos Coronel
201-100643-0003B