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Miles de managuas se desbordaron desde tempranas horas de esta mañana para participar en las fiestas en honor a Santo Domingo de Guzmán, patrono de la capital, con la tradicional "bajada" que inicia en la iglesia de Las Sierritas, al sureste de la ciudad. La multitud acompañaba a la diminuta imagen a lo largo de diez kilómetros que culminan en la entrada de la iglesia Santo Domingo, detrás del Colegio Loyola, al son de los filarmónicos, con trajes típicos o disfraces de diablitos y vaquitas.

La festividad se remonta a la época colonial, cuando un leñador encontró la imagen del santo en un tronco, la llevó a la iglesia de la ciudad pero volvió a encontrarla tres veces. Las autoridades eclesiásticas interpretaron el hecho como una señal de que el Santo quería que se le construyera una ermita en el lugar de aparición en la sierra y de ahí comenzó la tradición de viajar cada año a la capital.

Los capitalinos atribuyen a Santo Domingo -un fraile español- poderes milagrosos y hacen promesas de caminar todo el trayecto, bailar, cargar la pesada base en que es traído o poner ofrendas a cambio de favores. Durante las fiestas -que duran 10 días en Managua- se realizan ferias, corridas de toros, juegos de azar y un desfile hípico, entre otras actividades.

Ayer, la alcaldesa Daysi Torres hizo un llamado a los capitalinos a participar en la bajada y subida de Santo Domingo, y a los que les gusta consumir licor en esta fiesta, les pidió que lo hagan con moderación, para evitar alteraciones al orden público durante la procesión.

Hípica transcurre con calma
A la par de la bajada de Santo Domingo, un sinnúmero de capitalinos y ciudadanos provenientes de otras partes del país acudieron al tradicional desfile hipico. Este año, la actividad es encabezada por la Policía Nacional, institución que ofrece el desfile al XXX aniversario de su fundación.

De acuerdo a la Comisionada Vilma Reyes, Directora de Relaciones Públicas de la policía, los efectivos del orden público han asegurado tranquilidad a los caballistas y a la población en general y no han registrado ningún tipo de incidentes. 

Las fiestas de Santo Domingo concluyen con "la subida" del patrono de los capitalinos a su santuario en Las Sierritas, donde permanece hasta el siguiente año.

(Con la colaboración de Edgard Barberena y Leyla Jarquín)