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  • AFP

El depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, regresó hoy a la fronteriza ciudad de Ocotal, donde expresó que seguirá luchando "infatigablemente" para regresar al poder. "Quiero decir desde aquí, a los diferentes miembros de la sociedad hondureña que se debaten en las calles contra este régimen de represión que (..) la sangre que están derramando no va ser en vano, porque vamos a luchar infatigablemente" hasta revertir el golpe militar, amenazó Zelaya.

"El pueblo tiene derecho a la insurrección cuando alguien toma el poder por la fuerza de las armas, y nosotros estamos usando ese derecho", sentenció ante cientos de partidarios que gritaba con voz combativa "Pueblo únete", "¡Golpistas afuera!" empuñando la mano en alto. Zelaya regresó a Ocotal desde Managua, donde el miércoles sostuvo reuniones con emisarios del gobierno estadounidense, quienes le dieron su apoyo.

El presidente derrocado estableció en Ocotal, 226 km al norte de Managua, un puesto de operaciones para organizar lo que ha llamado su "Ejército popular pacífico", con cientos de partidarios hondureños que atravesaron la frontera para apoyar su restitución, tras el golpe militar del pasado 28 de junio. Zelaya confirmó que sus seguidores "están recibiendo capacitación y entrenamiento desde el día de ayer" en un lugar que no precisó, para formarlos en los ideales de Francisco Morazán, uno de los libertadores de Centroamérica.

Zelaya condenó la muerte del maestro hondureño, Róger Vallejos, quien fue herido de bala durante una protesta el pasado jueves en Tegucigalpa. "La muerte de Róger Vallejos debe servir de fuente de inspiración para nosotros aquí en Ocotal y en el interior de la república hondureña", exhortó el mandatario derrocado. "Los golpistas tendrán que responder con sus actos, por las violaciones a los derechos humanos que están cometiendo", indicó.