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-- “Ya viene, viene bajando el Santo…” Pero, ¿por dónde viene? Es la expectativa que se mantiene todo el día cada 1º de Agosto desde hace 125 años, cuando la imagen de Santo Domingo de Guzmán baja de la iglesia de Las Sierritas de Managua, hasta la iglesia Santo Domingo, ubicada en la zona oriental de la capital.

Como es tradición, la imagen fue traída nuevamente a Managua zarandeada por los inseparables promesantes que lo acompañan todo el camino, bailando con sus hijos; disfrazados del viejo y de la vieja; con vaquitas de mentira; con grasa en el cuerpo; con sombreros de paja; y con filarmónicos que incansables hacen bailar a la multitud al ritmo de La Pelota (música nicaragüense).

La fe en esta imagen chiquitita es notable, y sus creyentes afirman que cumple sus peticiones y anhelos.

Los diablitos y el alcohol

Este año los negritos grasosos se portaron bien, no se dieron a la tarea --como es tradición-- de manchar a todo el que se les atravesaba en el camino. Tal vez porque el alcohol los tenía tranquilos antes de que el santito llegara a la Colonia Centroamérica. Incluso, se podían ver algunos diablitos negros tirados a orillas del camino, antes de la 12 del mediodía.

Tampoco faltó uno que otro incidente debido a la negligencia por el exceso de pólvora, pese a las fuertes medidas de seguridad de la Policía Nacional, que se encontraba extendida por todo el camino.

Al llegar al costado oeste de la Rotonda “Jean Paul Genie”, la imagen pasó a los brazos fuertes y seguros de la Policía Nacional, encabezada por su Directora Nacional, la primera comisionada Aminta Granera, quien con una ancha sonrisa, bailó mientras cargaba al Santo Patrono de los managuas.

Desfile hípico en orden

La imagen siguió su recorrido, y horas después arribó en medio de cohetes y algarabía a su iglesia en los escombros de Managua. Durante el trayecto de unos 10 kilómetros no hubo mayores incidentes.

Mientras eso ocurría, en horas de la tarde el desfile hípico de Managua en honor al Santo Patrono de los capitalinos fue encabezado por un grupo de montados de la Policía Nacional, que ofreció la actividad al 30 Aniversario de la fundación de esa institución.

Los agentes policiales tuvieron una fuerte presencia en el desfile que agrupó a miles, para asegurar la tranquilidad de los caballistas y de las personas que acudieron como espectadores.