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A pesar de tener problemas para caminar, la legendaria Juana Francisca Villalta, conocido en las fiestas agostinas como la “Chica Vaca”, cumplió ayer nuevamente su promesa de acompañar la bajada de Santo Domingo de Guzmán algo que viene haciendo desde 1934.

Cumplió un año más con su promesa que incluye llegar a recibir a “Minguito” portando pequeñas banderas de EU, del Vaticano y de Nicaragua, y todos los atuendos que muchos años ha utilizado.

La tradición la retomó hace 75 años, después que murió su progenitora, la que también llegaba a venerar la pequeña imagen del patrono de los managuas, todos los 1 y 10 de agosto.

Según el catálogo de Danzas Nacionales, en las páginas 37 y 38 se hace referencia a la Vaca de Santo Domingo, que es parte del folclor de esa tradición, donde la bailante, ataviada con un disfraz construido con un bejuco flexible y la osamenta de la cabeza de una vaca, da vueltas de manera acompasada, y de vez en cuando hace reverencias o inclinaciones.

La acompañan uno o varios sorteadores, con mantas o toallas en las manos. Históricamente, en las procesiones que acompañan la traída y dejada de la pequeña estatuilla de 18 centímetros de alto. La danza es una pleitesía a Santo Domingo de Guzmán, con la cual se paga la promesa.

En la procesión van muchas personas disfrazadas de vacas, donde las bailantes asidas a los cuernos efectúan la danza.

El vestuario de las promesantes que se visten de vacas contiene un aro ovalado que lleva en el extremo delantero una cabeza de vaca y en el contorno una manta colgante, blanca o floreada. El disfraz de vaca se cuelga del cuello con un collar de cintas. La bailante que es una señora de edad la “Chica Vaca”, se monta en el aro y la coloca a la altura de la cintura.

De ambos pegues de los cuernos cuelga un collar de cinta blanca que se coloca la bailante, para tener más fuerza durante la danza. Ella (la “Chica Vaca”) va vestida corrientemente, con un delantal floreado y un sombrero de palma forrado con papel o tela de colores vivos y brillantes, adornados con cintas y flores, y danzan los ritmos agostinos de los chicheros o bandas filarmónicas.

Aparece en internet

En una página de internet aparecen declaraciones de la “Chica Vaca”, una parte de las cuales reproducimos:

¿Cómo surgió la “Chica Vaca”?
¡Ideay, pues! Por mi mama. A mi madre le encantaba andar de vaca con Santo Domingo, y yo me le pegaba como ternero. En 1934, cuando ella murió, me tocó a mí seguir con la vaca, pero en rogación a mi enfermedad.

¿Qué enfermedad...?

Convulsiones seguidas con desmayos que comencé a padecer desde que hubo el primer terremoto en Nicaragua (en 1931). Creo que por el susto; la tortilla, de a medio centavo, con mantequilla que comí ese día, y la tierra que tragué, me dieron esos ataques. Entonces mi mama recurrió al Santito, que es mi abogado”.

¿Por qué lo llama su abogado?

Ideay, pues, porque él intercede por mí y me saca de apuros... por eso ningún año me le ausento. Fíjate que soy tan reconocida por la gente, que hasta de España me vienen a buscar. Aunque aquí sólo una medalla me han dado (la del 150 Aniversario de Managua), sólo esa…

¿Qué hace la “Chica Vaca” para no cansarse en este ajetreo...?
Es el Santito el que me ayuda, porque ni los desmayos me dan cuando lo ando bailando.