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Después de un año del devastador incendio ocurrido en el Mercado Oriental que devoró mil 502 dos tramos y afectó a miles de personas que comercian en el coloso de compras, los comerciantes cuentan que la tragedia creó un génesis en sus vidas y avivó su fe en Dios.

Ayer se celebró el día de Santo Domingo de Guzmán con una misa oficiada por el sacerdote Orlando Aguilar, y un recorrido de la aclamada imagen del patrono de los Managua por las calles del concurrido mercado, donde está sentada como de rutina en su trajín del trabajo doña Ruth Laguna, dueña de un puesto de comida y refrescos ubicado en los angostos pasillos del Oriental.

Pensativa y con el rostro cansado, doña Ruth recalca que sólo con la ayuda de Dios pudo levantar de los escombros y cenizas su negocio que antes no era igual, y que nunca volverá a ser el mismo.

Amablemente accede a contarnos la odisea que vivió a partir de ese 31 de julio de 2008, cuando observaba como de costumbre la novela de las nueve de la noche, y el canal interrumpió con el sonoro “Última Hora”, avisando la tragedia.

El primero de agosto del año pasado, la celebración de Santo Domingo se opacó por el incendio, y mientras unos bailaban en Las Sierras, otros lloraban de angustia al observar las enormes llamas que consumían tramos enteros con miles de córdobas en mercadería, y delataban una debilidad estructural en el centro de compras.

Surgir de las cenizas

Ese mismo día, la pareja presidencial en un acto de solidaridad se hizo presente al lugar junto a las autoridades del Ministerio de Gobernación y prometían el apoyo del gobierno central a las familias afectadas.

El presidente Ortega acudió a la machacada frase de un político de derecha que proclamaba “obras, no palabras”, pero cumplió lo prometido a los comerciantes a través de un préstamo que brindó a los afectados la Caja Rural Nacional, Caruna.

Ruth Laguna asegura que el financiamiento de cinco mil dólares por comerciante no se hizo esperar, y que fue la “base” para reconstruir los tramos en cenizas. “Ese préstamo nos motivó y arrancamos de menos cero”, aseguró Laguna, quien comenta no ser partidaria de ninguna agrupación política, pero reconoce la labor del gobierno.

Laguna manifiesta que la Alcaldía de Managua se presentó a colaborar con la limpieza de escombros, pero luego les dejó solos. “Nosotros mismo buscamos cómo salir adelante. Mucha gente estaba desesperada porque a los días andaban las financieras buscando a sus deudores”, comenta serena doña Ruth.

Carmen Loáisiga aseguró que la tragedia le sirvió para tener más confianza en Dios, mientras pregona sus zapatos en un pequeño tramo del mercado, de donde hoy, hace un año, aún salía humo.

Loáisiga comentó que un familiar en Estados Unidos se solidarizó con ella y le prestó tres mil dólares para poder recuperarse y pagar la deuda en mercadería que tenía con una financiera. “Fueron días difíciles, pero rebuscamos de donde pudimos para conseguir el dinero y seguir trabajando”, contó Loáisiga.

Políticos sólo buscan votos

Ambas comerciantes coincidieron en que los políticos llegan al mercado cuando están en campaña electoral, pero que en momentos de emergencia no dan la cara, aunque aseguran que Ortega resolvió de alguna manera.

“El préstamo no era mucho, porque algunos perdieron hasta cien mil dólares en mercadería, pero sirvió de motivación para unir esfuerzos y recuperarnos”, comentó Laguna.

El sábado pasado los comerciantes realizaron una misa en acción de gracias en el primer aniversario del siniestro. Ayer, la imagen de Minguito realizó un recorrido por donde hace un año los bomberos corrían impotentes para apagar las llamas.

Los comerciantes se muestran llenos de fuerzas y de ánimos para trabajar, aunque algunos prefirieron no dan entrevistas por sus jaranas con los bancos, mientras a otros, lo único que les preocupa es pagar los 140 dólares mensuales con intereses del tres por ciento que Caruna les brindó para tres años. Otra preocupación es que Caruna les hizo formar grupos de apoyo, lo que implica que si uno del grupo incumple con su pago, los otros se harán cargo de su deuda.

Las pérdidas materiales provocadas por el incendio ascendieron los 100 millones de dólares, unos 2 mil millones de córdobas, tanto en mercaderías como en infraestructura destruida en el mercado más grande de Centroamérica, donde hoy reina el agradecimiento a Dios por “renacer de las cenizas”.