José Leonel Mendoza
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Si una persona extranjera logra demostrar que lleva dos años casada con una tica o con un tico, obtendría su cédula de residente, de acuerdo con las reformas a la Ley Migratoria que ayer martes fueron aprobadas por los legisladores costarricenses de manera unánime.

Tras varios años de intentos, al fin se hicieron las reformas a la ya antes reformada ley de migración tica, las cuales entrarán en vigencia seis meses después de ser publicadas en La Gaceta, diario oficial. Su discusión ameritó dos días.

Se ha comentado que la nueva legislación viene a humanizar y a subsanar los artículos que lesionan los derechos de las personas inmigrantes en Costa Rica. Además, contrarrestará la actividad de los coyotes y de las bandas organizadas que se dedican a traficar con residencias costarricenses. Ahora, los inmigrantes centroamericanos disponen de seis meses de gracia para que puedan regular su situación migratoria, es decir, ponerse a derecho.

La nueva legislación viene a sustituir las facultades excesivas que tienen los policías de Migración frente a las personas que no portan sus debidos documentos para estar en el país, y dentro de “su rostro más humano” pretende integrar de mejor forma a la población inmigrante a la sociedad.

También se consignan mayores controles en el ingreso y salida de extranjeros del país y se tipifica el coyotaje, por ello, la diputada Olga Marta Corrales, Presidenta de la Comisión de Gobierno y Administración que dictaminó el proyecto, recalcó que la iniciativa subsana una serie de carencias que tiene la legislación vigente.

A pesar de este cambio “humano”, en las reformas se establecieron otras prerrogativas que vienen golpear el bolsillo de los residentes y de quienes pretendan obtener un estatus legal, pues se deberá pagar un canon anual para la creación de un Fondo Migratorio a fin de costear los servicios que el país les ofrece.

lmendoza@elnuevodiario.com.ni