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La educadora de generaciones Marcia Martínez Solórzano, de 64 años y oriunda de Chinandega, fue seleccionada ayer para recibir el Premio Nacional al Magisterio Año 2009, luego que un jurado calificador de personalidades ilustres de la cultura y la educación nacional, unánimemente dieron los votos a su favor.

Sergio Ramírez Mercado hizo el anuncio, en representación de la Fundación “Luisa Mercado”. Le acompañaron Juan Bautista Arríen, Miriam Zablah de Bandes, Mario Quintana, Josefina Vigil Gurdián y Carlos Tünnermann Bernheim, quienes escogieron a la profesora Martínez de entre 27 candidatos de todo el país.

La carrera de la profesora Martínez inició con el título de Maestra de Educación Primaria en 1962, y desde entonces dedicó 47 años --de forma ininterrumpida-- a la enseñanza. Además del reconocimiento público con su respectiva constancia, la educadora recibirá 10 mil córdobas.

“Ella no sólo contribuyó como maestra a la formación de numerosas generaciones que culminaron sus estudios primarios en el centro escolar “Miguel Larreynaga”, de Chinandega, sino que también se desempeñó como directora de dicho centro en los últimos ocho años, período durante el cual se esforzó por el mejoramiento del nivel de enseñanza y de la infraestructura del centro, lo que hizo que se mereciera varios premios”, comentó el escritor Ramírez Mercado.

Entre los premios recibidos están: medalla de oro por mejor maestra a nivel departamental 1979, medalla de oro por mejor maestra a nivel departamental 1995, diploma de la Presidencia de la República de Nicaragua 1995, medalla de oro y acto cultural por parte de la dirección del centro “Miguel Larreynaga” 1995, medalla de oro por parte del Centro Directivo 2001, además de medalla de oro por parte de los padres de familia de preescolar 2008.

En el período en que la profesora Martínez se desempeñó como directora, el centro escolar mereció varios premios como “Mi escuela limpia”, reconocimiento por Redacción y Ortografía otorgados por la Alcaldía de Chinandega, además del primer lugar en las Olimpíadas Matemáticas --para sexto grado-- 2006.

Fundó escuela

Para estimular a los alumnos del centro, promovió concursos de composición y de dibujo, y competencias de Matemáticas, Español y Ciencias Sociales. Fundó la escuela “Divino Niño”, anexa al centro escolar, construida con transferencias del Ministerio de Educación.

Asimismo, es autora de varios cuentos, poemas y cantos para la niñez. Su cuento ilustrado “Carlita y sus amigos”, fue dramatizado en un acto público realizado por el Ministerio de Educación.

Como si esto fuera poco, proyectó su labor a la sociedad participando en la Cruzada Nacional de Alfabetización, así como en las Jornadas de Salud y Limpieza, entre otras.




Estímulo es para casa y seguirá dando clases
Róger Olivas
CHINANDEGA

Una inmensa felicidad embarga a la profesora Marcia Martínez Solórzano, de la escuela de primaria “Miguel Larreynaga”, ganadora del premio nacional que otorga anualmente la Fundación “Luisa Mercado de Ramírez” al mejor educador del país. La galardonada, madre de cuatro hijos: dos ingenieros, un ingeniero agrónomo y una estudiante de magisterio, que lleva su mismo nombre, lloró de la emoción, y le dio gracias a Dios cuando la mañana del miércoles, Juan Bautista Arríen, Carlos Tünnermann, Sergio Ramírez Mercado y Mario Quintana, miembros del jurado calificador, le dieron la noticia.

Ganadora de diferentes distinciones

La maestra Marcia, como es conocida cariñosamente en Chinandega, dijo que aparte del reconocimiento monetario que usará para comprar su casa, el premio que recibirá el próximo 15 de agosto en la ciudad de Masatepe, cuna de la madre del escritor Sergio Ramírez Mercado, es un aliciente para que los maestros sigan adelante, aunque ganando bajos salarios, con la posibilidad de ser merecedores de ese reconocimiento.

Dijo que este premio se suma a otros recibidos como mejor maestra del departamento de Chinandega en dos ocasiones, dos medallas de oro, una a nivel nacional, entre otros reconocimientos. Expresó que a pesar de estar en los trámites de su jubilación, mientras se encuentre bien de salud, continuará impartiendo clases, porque Dios, le dio el don de enseñar.