•  |
  •  |
  • END

Una adolescente violada y asesinada, un joven macheteado, una pasada de cuentas contra un abogado, así como interminables homicidios por robar celulares, fue el continuo menú noticioso de la semana, que no difiere mucho de las anteriores de los otros meses.

Y mientras el índice delictivo continúa en aumento, con un accionar de mayor peligrosidad, el gobierno gasta el presupuesto en acciones particulares superfluas o de poca importancia social, por lo que personalidades de sociedad civil y de derechos humanos critican que se descuidan las campañas y actividades de prevención y acción contra el delito, ante una nueva generación que tiene de ejemplo a gobernantes e instituciones estatales que no acatan las leyes establecidas.

“A nivel general, el fenómeno del índice delictivo se ha incrementado, según los datos oficiales. Aunque las autoridades policiales aseguran que está en un rango manejable, el problema es que la forma de actuar y la saña con la que actúa la delincuencia es mayor, pues utilizan sin parpadear las armas blancas y de fuego, aumentando el nivel de gravedad y violencia contra la población, ante una Policía Nacional con poco presupuesto”, dijo Wendy Flores, abogada del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh.

No ve incremento

Según el informe policial de 2008, las denuncias se incrementaron 11.15 por ciento a nivel nacional, mientras los delitos de mayor peligrosidad aumentaron el 2.8 por ciento.

Pero el comisionado general Horacio Rocha, Subdirector de la Policía, explicó que lo que más “se está dando” es el delito menor. “El delito siempre ocurre y la Policía está para combatirlo”, agregó.

Rocha señaló que los delitos más recientes no significan un incremento en la inseguridad, pues “aquí se nos está muriendo gente en accidente de tránsito”.

Por su lado, Flores indicó que el desempleo, la pobreza, la falta de educación, el narcotráfico y la alimentada intolerancia interna, forman parte del “cóctel” de elementos que se vinculan a la violencia en todos sus ámbitos, donde las mujeres, los niños y los adolescentes son las principales víctimas.

Recalcó que el Comité contra la Tortura, de las Naciones Unidas, urgió a Nicaragua una serie de medidas, y realizó una serie de recomendaciones de carácter preventivo para que los índices de violencia contra la mujer y los niños se redujeran, sin embargo, si se está haciendo algo, evidentemente no está dando resultados positivos.

Gobernantes son mal ejemplo

Por su parte, la doctora Gioconda Cajina, especialista en psiquiatría, analiza que la forma como está creciendo la nueva generación frente a una oferta creada por la sociedad de consumo, está por encima de la formación educativa de la escuela y de la familia, que debe crear la personalidad.

“La personalidad enferma tiene distintas expresiones y no funciona socialmente. Al tratarse de persona antisociales hay distintos niveles, desde el que roba un celular, hasta la personalidad psicópata que no se conforma fácilmente y busca acceder al poder. Éste puede ejercerlo en su círculo familiar, en la comunidad, en lo laboral o desde altos cargos gubernamentales”, expresó.

La doctora Cajina menciona que entre los deberes y derechos, la sociedad va creando formas de conducta y normas, pero el antisocial no asimila esto, y así tenemos un país donde nadie --ni las instituciones de gobierno--, acatan las leyes. “Se ve en el ejemplo de los gobernantes, personas que creen tener el derecho a sentirse inmunes”.