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Madrid / EL PAÍS

El juez Baltasar Garzón, de la Audiencia Nacional, envió ayer a prisión al etarra Juan Manuel Inciarte, como presunto autor de seis asesinatos en la etapa en que formó parte del comando Vizcaya, entre 1983 y 1985, entre ellos los del teniente de Policía Julio Segarra, y el cabo Pedro Barquero y su esposa.

Este triple asesinato se cuenta entre los más cruelmente sanguinarios de los muchos que cometió la banda terrorista en los años 80. El 4 de mayo de 1983 los etarras intentaron secuestrar al teniente de la Policía Nacional Julio Segarra en el garaje de su domicilio.

Le tenían ya maniatado e iban a introducirle en el maletero de su vehículo, cuando aparecieron en el garaje el cabo Pedro Barquero y su esposa, María Dolores Ledo, que se encontraba embarazada. Los terroristas dispararon primero sobre el teniente y después sobre el cabo y su esposa. Los cadáveres de los tres quedaron tirados en el suelo sobre grandes charcos de sangre.

No menos cruel fue el atentado contra el inspector Moisés Herrero en 1985. Inciarte, junto al fallecido Patxi Rementería y Félix Esparza Luri, participó presuntamente en el asesinato de este inspector, al que dispararon en la cabeza cuando paseaba con su hijo de tres años cogido de la mano.

El niño vagó durante horas por las calles hasta que fue recogido. También se le atribuye el asesinato del guardia civil Eugenio Recio en junio de 1985, en Santurce. Ese año Inciarte se retiró a Nicaragua, de donde pasó a Cuba y después a México, país este último que le expulsó el jueves.

A su llegada al aeropuerto de Madrid-Barajas, fue trasladado a la Audiencia Nacional, donde el juez Garzón decretó su prisión incondicional. Por otra parte, Venezuela denegó el jueves la extradición a España del presunto etarra Ignacio Echeverría.