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La Fuerza Naval del Ejército de Nicaragua se convirtió ayer en la primera institución del Estado en ser públicamente acusada de discriminación, por haber despedido a un portador del VIH- Sida.

Wilfredo José Urbina, de 25 años y originario de León, aprovechó el V Encuentro de Personas que Viven con el VIH- Sida, que se realizó ayer en un hotel capitalino, para denunciar que desde hace dos años lo “echaron” de la Fuerza Naval, tras conocerse que era portador del virus.

Urbina detalló que entró a la institución en 2005, como marinero. Ese año fue trasladado a Condega y luego al distrito naval de El Rama, en la Región Autónoma del Atlántico Sur, RAAS, donde se sintió enfermo.

En ese entonces, ya había transcurrido un año de su incorporación a la institución. “Me acuerdo que bajé a Managua el 21 de septiembre de 2006 porque quería hacerme los exámenes en un hospital fuera del Ejército, y una doctora (de El Rama) me remitió a un médico de confianza que laboraba en el Hospital Militar (en Managua), él me hizo los exámenes y me internaron siete días en ese hospital y me di cuenta que tenía VIH”, comentó.

La enfermedad, según Urbina, la adquirió por contacto sexual en la Fuerza Naval. Tras la hospitalización, lo mandaron a reposar. “Pasé octubre, noviembre y diciembre así, hasta que me quejé con el doctor y le dije que me mandara a trabajar, y regresé de nuevo al trabajo, pero me mantenían sólo en el puesto de mando”, recordó.

Violaron su privacidad

Aparte de eso, a Urbina no le entregaron los resultados de sus exámenes, por lo que no podía recibir tratamiento, “y comenzó a regarse la bulla en la Fuerza Naval de que había un Urbina con sida, y eso también lo tuve que soportar. ¿Qué decía cuando me preguntaban si era yo? Les decía que no era el único Urbina”, rememoró.

Ese trato lo soportó, de acuerdo con su testimonio, hasta el 8 de junio de 2007, fecha en que lo despidieron sin razones claras. “Sólo me echaron, incluso el jefe de Personal y Cuadros de la Fuerza Naval (equivalente a jefe de Recursos Humanos), me dijo que sólo por orden del jefe de puesto médico me podían contratar de nuevo”, relató Urbina.

Añadió que recurrió a Xochiquetzal, donde le brindaron asesoría legal “y con ayuda de una abogada de ese organismo fui a Personal y Cuadros del Ejército a nivel central, pero nunca nos dieron repuesta. Luego llevamos el caso por la vía judicial y nada, entonces se introdujo el caso en la mesa de Conisida (Comisión Nicaragüense de SIDA) en diciembre de 2008, y es la fecha y no me dan repuesta”, se quejó el joven.

Pide pensión alimenticia

El doctor Enrique Beteta, Secretario General del Ministerio de Salud y presidente de Conisida, explicó al respecto que la tardanza de la repuesta al caso tiene que ver con el hecho de que el Ejército tiene sus propios procedimientos.

“El caso es un poquito complicado por eso. El Ejército tiene su propio procedimiento militar. Conisida ya les solicitó a la entidad una explicación del despido, un informe, pero no nos respondieron. En los próximos días vamos a hablar con Personal y Cuadro para darle repuesta a Wilfredo (Urbina)”, garantizó.

Urbina subrayó una y otra vez que teme que su caso quede sin resolverse e insistió en que lo único que quiere es que el Ejército le garantice una pensión alimenticia.

“Tal como lo hace con los otros miembros (de la institución) que han resultado con VIH-Sida, yo quiero que me la garanticen, porque me despidieron por discriminación”, puntualizó el muchacho.