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Cuando a Concepción del Carmen Inestroza Pérez le dieron de alta tras una cirugía de ovarios en Masaya, nunca imaginó que ni un mes cumpliría sana y en casa. En tres semanas, la mujer volvió seriamente afectada porque el médico que la operó le dejó una pinza entre sus órganos.

Hoy, Inestroza Pérez, de 38 años, se encuentra internada en el hospital “Manolo Morales”, de la capital, luchando por sobrevivir a esa negligencia médica.

La señora fue operada el 26 de mayo de este año, por un quiste en el ovario en el hospital “Humberto Alvarado”, de Masaya. Los médicos le dijeron que todo había salido bien. Lo que se ignoraba era que habían olvidado el material extraño que hoy la mantiene postrada y en peligro de muerte.

Deterioro gradual
La hermana de la afectada, Martha Inestroza, dijo al EL NUEVO DIARIO que Concepción, al tercer día de la operación, comenzó a padecer dolores de cabeza y fiebre. Luego le costaba hacer sus necesidades fisiológicas, a los quince ya no lo hacía del todo y a los veinte se complicó.

“Me decía que ella se sentía algo en la pelvis, un estorbo que la hincaba. Yo le decía que eran ideas de ella. Se quejaba porque casi no orinaba y empezaba a tener problemas para defecar. Se nos complicó y la llevamos de emergencia al hospital”, contó doña Martha.

Relató que cuando llegó a la sala de emergencia le pusieron una inyección y le dieron pastillas contra el dolor. Un doctor ordenó la instalación de sondas para sacarle el líquido retenido. “Le hicieron lavados y le mandaron placas, a través de las que vieron el extraño objeto. Inmediatamente ordenaron la cirugía”, agregó.

La familiar de la afectada denunció que los médicos se resistieron a aceptar que se trataba de una pinza olvidada y le dijeron que Concepción tenía “las tripas entrochadas”. “Después de esa operación ella adquirió una infección y desde entonces está aislada”, dijo Martha.

Médicos se equivocan y familia paga

Como si no bastara, la familia de esta mujer denunció que las autoridades hospitalarias sólo le facilitan recetas y les exigen que compren los medicamentos para atender la complicación de su paciente.

“Ellos saben que son los culpables, pero pese a eso nos pedían y nos piden todo el medicamento. Por ejemplo, nos pidieron un suero que costó 50 dólares. Para cubrir los gastos vendimos varias cosas…queremos salvar a mi hermana. Sólo la casa nos hace falta vender”, se lamentó doña Martha.

Concepción Inestroza trabajaba como vendedora ambulante para mantener a su familia y a su niña que apenas tiene tres años.

Director calla y Silais confirma negligencia

La familia pide justicia y que se castigue al personal médico responsable de esta tragedia. Piden también que el director del hospital, Erick Bravo, asuma su papel y tome en serio este caso.

“Este director debe investigar y explicarle a la familia de la paciente lo que realmente sucedió. A mi hermana la han operado siete veces ya, y este señor Bravo más bien parece burlarse de nosotros”, se quejó la denunciante.

El doctor Silvio Navarro, Director del Silais-Masaya, dijo por su lado que ellos ya hicieron una auditoría, la cual fue enviada al Minsa central y en siete días van a hacer públicos los resultados.

Adelantó Navarro que la señora tenía en su organismo un cuerpo extraño (la pinza). Dijo también que el médico que la operó está suspendido y a la espera de determinar qué tipo de sanción le será aplicada.