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Hijo de un mexicano y de una nicaragüense, desde muy joven el doctor Fernando Agüero Rocha se metió a la lucha antisomocista, llegando a convertirse en el máximo líder de la oposición durante la década de los 60.

A sus 92 años y recuperándose de una fractura, compartió con END detalles de lo que ha sido su vida, que durante una época fue el fenómeno más impresionante de popularidad en Nicaragua.

Nació en Managua. Su padre fue el doctor (médico) José Jesús Agüero, nacido en Puebla, México, y su mamá Salvadora Rocha Macías. La casa de sus padres estuvo ubicada contiguo a la casa comercial Dreyfus.

Una parte de la primaria la hizo en el Pedagógico, pero se bachilleró en León en el Instituto Nacional de Occidente. Ingresó a la universidad para estudiar Medicina, y los últimos años de la carrera las hizo en Managua en la Universidad Central de Nicaragua.

La primera escuela política

Su primera escuela en la lucha antisomocista la inició desde las aulas universitarias en León. Una vez graduado, comenzó en Managua a trabajar en su profesión, donde el somocismo le hizo la vida imposible.

El acoso lo obligó solicitar trabajo en el Sánscrito Hospital de Nueva York, que lo admitió como residente en una sucursal de ese centro hospitalario, bajo la tutela del cirujano Ramón Castroviejo.

Las marchas y la Juventud Conservadora

Agüero fue uno de los fundadores de Juventud Conservadora, y “era yo el que reclutaba a estudiantes, y así comenzamos una lucha interna dentro de la universidad”.

Eso fue después que los universitarios hicieron por las calles de Managua la primera manifestación contra Somoza. “Comenzamos con un grupo reducido de personas, pero a medida que avanzábamos se iba sumando la gente, y al pasar por el Mercado Central la marcha fue enorme, donde hubo discursos fuertes contra Somoza y donde habló el doctor Luis Andara Úbeda”.

Dice que quienes dirigieron la manifestación cometieron un error, porque la organizaron para que pasara por El Hormiguero, y “al pasar por ahí el teniente Wheelock al mando de un pelotón de guardias armados nos echaron presos, y nos metieron a 100 en una celda que era para diez personas”.

El confinamiento a Corn Island

Después de la carceleada “nos confinaron a Corn Island (éramos) 23 personas (tres políticos prominentes y 20 personas más, entre los cuales íbamos tres universitarios). Fueron confinados por Somoza García por seis meses
El confinamiento fue reducido a un mes cuando entonces el fundador de la tiranía somocista dio una amnistía.

Al regresar a Managua, Agüero continuó participando en los movimientos contrarios a Somoza. El galeno no era directivo del Partido Conservador, “pero cuando vine de regreso había sesión de la directiva del Partido, donde fui a asomarme, y Emiliano Chamorro me divisó y me hizo seña que me sentara”.

La presidencia del Partido

Cuando llegó a esa sesión del Partido, nacieron candidaturas para la presidencia de la organización política, ya que había una intranquilidad de la Juventud Conservadora dentro del seno del Partido. Después, Agüero participó en otra actividad de la Juventud y “ahí nació mi candidatura” para presidente del Partido. También estaban las candidaturas del doctor Luis Pasos Argüello y del doctor Adán Solórzano, dos grandes amigos de Agüero.

“Ellos tenían raíces en el Partido, pero yo no conocía a ningún convencional ni las estructuras del Partido por lo que iba en desventaja en ese sentido. La sesión fue en casa del general Emiliano Chamorro que estaba ubicada por el hotel Lido. En la primera vuelta (elección) salió eliminado Solórzano. Luis Pasos se lanzó un discurso impolítico y atacó a la Juventud Conservadora, lo que permitió que Agüero resultara electo presidente del Partido. Eso fue en 1960.


Antes de llegar a lo que se conoció como el pacto “Kupia Kumi”, Agüero hizo un periplo por varios países para ver si podía conseguir armas, pero todo se quedó en promesas. Los países que visitó fueron Costa Rica, Venezuela, Colombia y República Dominicana.

Y como no le fue posible encontrar una solución por la vía de las armas, aprovechó que Anastasio Somoza Debayle salió con el cuento de que estaba dispuesto a democratizar Nicaragua y cayó en sus redes.

Somoza le hizo una serie de promesas para cambiar al país y no las cumplió.

Aclaró que esos acuerdos con Somoza no los hizo solo, porque primero reunió a la directiva del Partido Conservador y con la Convención, quienes apoyaron el pacto. Agüero pasó a formar parte de la Junta de Gobierno que también la integraron Alfonso Lovo Cordero y Roberto Martínez Lacayo, mientras Somoza “baypaseaba” su reelección.

Después del terremoto de 1972 Agüero fue defenestrado de su cargo, según él por la oligarquía verde, que escogió para sustituirlo a un personaje de Ocotal, del que sólo recuerda su apodo: “Piojo Peinado”.

Partido Conservador está perdido

Agüero considera que el partido Conservador actual ya no tiene futuro, porque desde hace muchos años lo vinieron destruyendo, y al referirse a la estructura actual de la organización dijo que “con todo el dolor en el alma, eso está perdido, y veo que también el Partido Liberal va por el mismo camino debido a las ambiciones personales”.

Los sucesos de abril de 1954

Agüero se involucró en la conspiración del 4 de abril contra Somoza. “Contactamos con Pablo Leal que fue el gestor cívico-militar de abril de 1954 contra el dictador, y que había conseguido armas en México”.

Así se organizó un comité revolucionario y a Agüero le tocó ir con el doctor Enrique Lacayo Farfán y con Ernesto Solórzano Thompson a encontrar el armamento que venía supuestamente por Tipitapa.

Las armas las llevó Rafael Cabrera Chamorro. Agüero alquiló una quinta donde guardaron más de 400 armas pesadas y ametralladoras, pero antes de eso se produjeron discusiones de los dirigentes que comenzaron a decir que “eso era muy dilatado”, pues el plan era atacar de sorpresa La Loma de Tiscapa, donde se mantenía Somoza.

Se habían diseñado varios planes y al final fuimos descubiertos con el saldo trágico que tanto se ha difundido.

En esos días, el diario Novedades publicó a ocho columnas: “Agüero, tesorero del movimiento se le busca vivo o muerto”. Agüero se escondió en la casa de la familia Peters, pero al mes llegó a la conclusión de que estaba poniendo en peligro a esa familia por lo que decidió asilarse. Agüero entró disfrazado de cura a la embajada, y hasta les dio la bendición a los tres guardias que protegían la misión.

Exilio y regreso

Después de estar asilado un mes le dieron salvoconducto y salió a EU y a Europa.

Regresó a Honduras donde los conspiradores se estaban armando de rifles y escopetas, pero con eso “no iban a derrotar a la GN, y cuando vi aquello dijo que eso no tenía razón de ser”. Ahí conoció al general Ramón Raudales, uno de los lugartenientes de Augusto C. Sandino.

Se fue a Nueva York para hablar con su amigo, el cirujano Ramón Castroviejo, quien le envió una carta a Luis Somoza para que le estableciera garantías al retornar al país. Luis respondió al cirujano que con el mayor de los gustos “le abrimos las puertas de su patria al doctor Fernando Agüero que nos hace mucha falta…”.

Agüero regresó a Nicaragua, y poco tiempo después se produjeron las elecciones del Partido Conservador, donde resultó presidente nacional.

“Yo trabajé sin un centavo”, dice el ex líder conservador.

Pasó varios años formando el movimiento cívico más grande que tuvo Nicaragua sin ninguna alianza, “ni babosadas como han surgido ahora”.

Su movimiento fue inmenso, y descansaba fundamentalmente en el campesinado y la clase media. “La oligarquía verde nunca me vio bien”, dice este personaje que inspiró a Jorge Isaac Carballo a componerla la famosa canción “Con Fernando ando, con Agüero muero”, que cantaba toda Nicaragua.

Agüero continuó en su lucha antisomocista, ya que los Somoza hacían lo que querían, y llegó un momento “en que nos robaban las elecciones”, recuerda el legendario líder conservador, que a manera de ejemplo dijo que “sólo en un cantón de Managua nosotros habíamos obtenido 400 votos, pero nos borraron en el conteo los dos ceros para dejarnos con cuatro votos”.

En 1963 se abstuvo de ir a las elecciones contra René Schick, e intentó un “push” en Managua el 3 de febrero de 1963. Las elecciones de 1967 fueron antecedidas por la masacre del 22 de enero, de las que Agüero dice merecen un capítulo aparte.