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La noche del sábado en la ciudad caribeña de Bluefields provocó asombro el frenético movimiento de varios taxis que llegaban a hoteles y hospedajes céntricos donde dejaban a viajeros africanos y asiáticos con “el cuento” de que pasarían recogiéndolos más tarde.

Resulta que a pesar de las barreras idiomáticas, uno de los inesperados huéspedes atinó a pronunciar tres palabras perceptibles: Somalia, hambre y cansancio.

Inmediatamente los propietarios de los hostales llamaron a la Policía que en el transcurso de la noche detuvo a 79 inmigrantes originarios de Etiopía, Eritrea, Somalia y Nepal.

El jefe de la secretaría ejecutiva de la Policía de la RAAS, subcomisionado Rolando Coulson, informó que los coyotes (traficantes de indocumentados) habían llevado a los inmigrantes a suelo nicaragüense --al norte del puerto de El Bluff-- y luego a Bluefields, donde los abandonaron.

“Se supone que los trajeron (a los inmigrantes) de Colombia a la isla de San Andrés y luego a la RAAS, desde donde continuarían su viaje hacia los Estados Unidos en busca del sueño americano”, expresó Coulson.

Lexman Khhatri Chhetri, un nepalí que forma parte del contingente de indocumentados, dijo que gastaron mucho dinero y que en determinado momento un ‘guía’ les dijo: “Quédense aquí, luego vendrá un tren a recogerlos”.

Un empresario hotelero que omitió su nombre exhortó a la Policía para que ponga mano dura a los traficantes inescrupulosos que engañan a los inmigrantes, les quitan su dinero y luego los abandonan a su suerte.