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El párroco de la iglesia de Santo Domingo, Orlando Aguilar, llamó ayer a los nicaragüenses a no seguir bajándole la cabeza a la familia gobernante, y a la clase política la exhortó a bajarse de sus lujosos vehículos para conocer la realidad que atraviesa la mayor parte de los nicaragüenses.

El llamado del sacerdote tuvo lugar en la misa que antecedió a la bajada de la imagen de Santo Domingo de Guzmán para ser trasladada a su morada en la iglesia de Las Sierritas, después de haber permanecido diez días en la capital.

Aguilar, al pronunciar la homilía --durante la eucaristía y donde estuvo presente la alcaldesa Daysi Torres--, dijo que el país "ésta suficientemente polarizado y dividido; suficiente sangre y dolor ha habido en este país; hablamos de unidad, hablamos de paz, hablamos de amor, pero realmente ya quitémonos los intereses políticos porque este país necesita trabajo".

"Trabajo con dignidad, con esperanza, y los hijos de ustedes necesitan levantar la frente y no robar, ni estimularse con drogas. Nosotros por la dignidad de Dios tenemos derecho a eso (la esperanza y la dignidad) y más, no podemos bajar la cabeza, ya basta porque todo en esta vida tiene un límite, hasta la dignidad, y la dignidad de un pueblo no se compra con nada", dijo el religioso en su homilía" en la iglesia de Santo Domingo antes de las siete de la mañana.

"Ya basta (tanto engaño), encomendémonos a ese pedacito de madera (Santo Domingo de Guzmán) en el que han pasado infinidades de generaciones, abuelos, tatarabuelas, bisabuelas y tantas personas, ancestros nuestros que desfilaron ante él (el santo) y depositaron sus amores y sus esperanzas y Dios escuchó el ruego de ellos a través de Santo Domingo de Guzmán".

Managua, una ciudad sucia

"Que te vaya bien, Santo Domingo", le dijo el sacerdote Aguilar a la imagen, "disfrutá en tu lugar, en Las Sierras, pero sobre todo llevale a Dios y contale cómo viste a Managua; la viste sucia, empobrecida. Decile que tu gente te sigue queriendo, que tiene confianza en él, pero necesitamos una mano, necesitamos mover las entrañas de los poderosos".

"Que los poderosos se bajen de su carros y se den cuenta que el pueblo sufre", dijo el párroco, lo que provocó fuertes aplausos de la feligresía que llegó a la eucaristía que antecedió la llevada de Santo Domingo de Guzmán a Las Sierritas.

"Ustedes, pueblo de Dios, tienen la dignidad como yo de pedir y exigir lo que de verdad nos merecemos: trabajar en paz, sin riesgos y sin angustias, y eso es lo único que pedimos. Pedimos un trabajo con dignidad y olvidémonos de inventos y locuras y tantas cosas, nos tienen atontados con tantas tonterías, y lo único que realmente merecemos es un trabajo", manifestó el sacerdote.

Aguilar, antes de concluir la homilía, llamó a los capitalinos a no dejarse intimidar y a continuar desarrollando la tradición que desde hace 124 años se viene haciendo con la imagen de Santo Domingo de Guzmán. Reveló el prelado que el santo se bajó del barco para evitar que la tradición fuera politizada.

Dijo que durante los diez días que Santo Domingo "estuvo con nosotros se han enriquecido las licoreras y casas comerciales a la sombra de Santo Domingo de Guzmán, ojalá que un porcentaje de esos impuestos (los que recaudaron el fisco y la Alcaldía de Managua) vaya para el pueblo, porque el pueblo también merece algo”.