Jorge Eduardo Arellano
  • |
  • |
  • END

SAN CARLOS/RÍO SAN JUAN
Bismarck López Córdoba, de 42 años, es un retirado del Ejército de Nicaragua que emigró a Puerto Viejo, Costa Rica, donde logró trabajar durante seis meses en un aserradero, donde devengaba un salario diario de 30 mil colones. Pero no pudo realizar el sueño de ver en sus manos el dinero para el sustento familiar, porque la guardia tica la sorprendió en la ilegalidad, por lo que lo mantuvieron seis días detenido. Le daban un tiempo de comida y muy pocas veces sació la sed. A la Casa del Migrante, en San Carlos, llegó desnutrido y casi moribundo.

Así describe la odisea que vivió este indocumentado, Luz Marina Matamoros, administradora de la Casa del Migrante en la cabecera departamental de Río San Juan, quien muestra el libro de registros de los conciudadanos que buscan ayuda cuando son expulsados de Costa Rica, sin sus pertenencias, sin un “peso” en la bolsa, con la idea fija de volver al hogar que abandonaron en busca de trabajo, dejando impresa la denuncia, pero pidiendo no dar sus nombres porque pese a los atropellos de que son víctimas, no descartan el retorno a la República vecina.

Matamoros no puede olvidar el rostro de aquel hombre vencido por un sueño, y con evidentes trastornos de salud, por aguantar hambre y el maltrato de la guardia costarricense. Recuerda que estuvo dos días en el albergue y le dieron alimentación especial para que se repusiera, y después de coordinar con la Cruz Roja de Granada, lo embarcaron rumbo a ese departamento, junto a dos compañeros más, a fin de que pudieran llegar al seno familiar.

La administradora de la Casa del Migrante tiene registrado a este migrante --retirado del Ejército nicaragüense--, pues dice que el patrón se quedó con los seis meses de salario, y que ha coordinado con Migración de San Carlos para que con sus homólogos en Costa Rica se investigue el caso y se le pague a este hombre lo que le deben. “Siempre que la guardia captura un nica, lo despoja de sus pertenencias, hasta de la billetera, y vienen sin nada. Los mandan sólo con la ropa que andan puesta”, afirma Matamoros.


Mazmorras para indocumentados
Igual o peor que el caso de don Bismarck, han llegado otras denuncias a la Casa del Migrante, un programa que sostiene la Iglesia Católica a través del obispo Bernardo Hombach. Su administradora muestra una denuncia con el formato de la Procuraduría de los Derechos Humanos, rubricada por seis testigos, alrededor de los abusos cometidos por la guardia tica. Dadiel Rocha Hernández, de 22 años, dice ser un agricultor de la comunidad Las Maravillas, municipio de El Castillo, y denuncia que la guardia lo capturó el 28 de noviembre del pasado año, a eso de las seis de la tarde junto a seis compañeros más.

Asegura que los encerraron en unas cárceles que tiene la Policía a la salida de Los Chiles, desaseada, húmeda, sin ropa de cama, y los obligaron a dormir sobre el piso, no les dieron de comer ni de beber, y ni siquiera permiso para comprar algo, afirma Rocha Hernández.

También denunció que el grupo observó en San Humberto cuando la guardia tica bajó de un autobús a un nicaragüense que viajaba con dos niños, y los obligaban a sentarse en un charco, y como se resistía, un guardia le dijo que lo mandarían dos años a la cárcel y después sólo vieron que se lo llevaron.

Matamoros comentó que muchas veces no pueden instruir los casos para ser denunciados ante la PDDH, porque los afectados no quieren brindar sus nombres, pero también lamentó que los organismos de derechos humanos que tienen presencia en San Carlos sean infuncionales y no hagan nada en defensa de los migrantes.

Pese a los atropellos y carceleadas que sufren los nicaragüenses que buscan trabajo en Costa Rica, en las instalaciones de la Portuaria y en las oficinas de Migración continúan las filas, aunque por las tardes atraquen las lanchas con los nicas rechazados.

El pasado ocho de enero se produjo un movimiento de 568 nicas en las embarcaciones que bajan sobre el San Juan, sumando 2,731 en los primeros ocho días del año. Mientras el ocho se dieron 40 rechazos administrativos para un total de 436. En tanto, en Las Tablillas, efectivos del destacamento militar sur controlaron el ingreso de 40 nicas para una suma de 452 nicaragüenses.

“Sobre ese caso, el departamento consular nuestro está trabajando ya con nuestro cónsul y nuestro embajador en Costa Rica, para encontrar un mecanismo que permita que los nicaragüenses que se vinieron a pasar sus vacaciones aquí, puedan regresar de manera tranquila a ese país”, dijo por su parte el canciller Samuel Santos.

“Ya lo estamos trabajando. Pero si no se encuentra una solución a través de esos canales, siempre queda la solución de que me comunique con el canciller Bruno Stagno, y encontrar una solución”, aseguró Santos.