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Los recortes presupuestarios han afectado fuertemente al Ministerio de Educación, y una de las medidas que tomó la institución para contrarrestar el déficit, es que sólo pagarán las sustituciones de maestros cuando sean por motivos de embarazo y riesgo laboral, denunció la profesora Lesbia Rodríguez, dirigente de la Unidad Sindical Magisterial.

Además, “las escuelas están desprovistas de material de limpieza y bibliográfico, al punto de que si a los padres no se les cobra una cuota, se ven forzados a cooperar para mejorar la educación de sus hijos.

El profesor Arsenio Vivas, de la Confederación Nacional de Maestros de Nicaragua, agregó que los docentes del país ya no tienen derecho a enfermarse, pero con el salario de hambre que ganan y mal comidos, no tendrán una salud de hierro.

“Nuestra comida es el arroz, frijoles y la tortilla. La carne no la vemos hasta los quince días, pero no tenemos derecho a enfermarnos”, recalcó Vivas.

Los sindicalistas señalaron que ahora el maestro que se enferme de una gripe, tendrá que pagar él mismo al profesor sustituto. “Antes, en los tiempos neoliberales, eso lo asumía el Ministerio de Educación”, comentó Vivas con ironía.

Maestros harán plantones

La profesora Rodríguez se preguntó: ¿Dónde queda el aporte que hacen los educadores al Seguro Social, si éste no les cubre las enfermedades?

Vivas sostuvo que los maestros no deben temer enfermarse, ya que los protege la Ley de Carrera Docente, la Ley General de Educación, pero sobre todo, el Convenio Colectivo, pero eso no lo esta viendo el ministro de Educación, Miguel de Castilla, declaró el sindicalista.

Asimismo, dijo que si De Castilla no revierte esta situación, los maestros harán plantones frente a las delegaciones departamentales y municipales del Mined hasta que se les restituyan sus derechos humanos y laborales.

“Somos educadores mal alimentados por el bajo salario, no podemos estar saludables”, reiteró el dirigente de la Confederación Nacional de Maestros de Nicaragua.

Arríen: “Sería grave quitar recursos”

El doctor Juan Bautista Arríen, representante de la Unesco en Nicaragua y educador de generaciones, advirtió que “sería muy grave quitarle más recursos” al sistema educativo nicaragüense, y planteó la interrogante: “¿Hasta dónde puede aguantar la educación más recortes al presupuesto?”

“No sería justo quitarle más recursos”, dijo el connotado educador, quien señaló que el sector educativo “ya no aguanta; está en los límites”.

Explicó que en las oficinas del Ministerio la austeridad es una realidad con la que tienen que convivir los empleados, como las restricciones con la utilización de aires acondicionados, papel y electricidad.

Además, señaló que en un próximo recorte “alguien tiene que ser negativamente afectado”, pero alertó que Educación ya ha sufrido demasiados reajustes económicos.

Los recortes, dijo, pueden producir “un pequeño estancamiento” en la calidad de la educación, al afectar directamente a los diversos componentes del sistema, como docentes, programas e infraestructura, entre otros.

Por otro lado, destacó el aporte que organismos internacionales, agencias cooperantes y empresas privadas le están brindando a Nicaragua en materia educativa, y no necesariamente vía ayuda presupuestaria.

“Hemos notado que la cooperación internacional ve con muy buenos ojos el proceso educativo, alfabetización, educación preescolar; todos los procesos de transformación curricular. Entonces, si bien los recursos no llegan vía presupuesto, la cooperación tiene simpatía hacia la educación, reconocen que en esto se basa el desarrollo y hay cooperación”, explicó Arríen.

El discurso gubernamental

El director del Área Jurídica del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, Gonzalo Carrión, aseguró que los ajustes realizados al sector educación del país, al que le quitaron 210 millones de córdobas, son contradictorios al discurso gubernamental.

Carrión manifestó que el gobierno se “jacta” cuantas veces puede de asegurar que la educación y la salud son gratuitas en el país, “pero habría que preguntarse: ¿Cuál es la calidad de éstas?”

Según Carrión, la educación es un tema estrictamente ligado a la calidad de vida de los ciudadanos, y, según él, no se puede quedar solamente en discursos presidenciales, pues habría una contradicción en términos prácticos.

“Es un golpe sensible, porque en Nicaragua las oportunidades son pocas, y si en este particular --educación-- se hace escaso el dinero, no avanzaríamos en nada”, expresó el representante del Cenidh, quien dijo que esta medida descalifica muchos programas sociales que el gobierno ha impulsado en el sector educación.

El Cenidh se sumó a la demanda de la Codeni, que solicita el 7 por ciento del Producto Interno Bruto del país para educación. La profesora Rodríguez comentó que si las universidades reciben el 6 por ciento con menos población estudiantil, con mayor razón lo requiere la educación básica media del país.