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La primera comisionada Aminta Granera expresó ayer en el pleno de la Asamblea Nacional, que está consciente de que “ante determinadas situaciones la Policía Nacional camina en el filo de la navaja”, y que en esos casos no todos los sectores comprenden y aprueban su actuación.

Sus palabras impresionaron en la sesión solemne, donde recibió de manos de René Núñez, Presidente de la Junta Directiva del parlamento, la Orden de la Libertad “Pedro Joaquín Chamorro”, por los 30 años de la institución.

Granera habló por espacio de 20 minutos, y dijo que “el delito se previene, la actividad delictiva se combate, pero el rol de la Policía no es ni debe ser el de un agente represor, como manera de encarar los desafíos que se le presentan”.

La jefa policial destacó a la institución ante diputados, magistrados, embajadores y la misma jefatura, como una Policía apolítica, apartidista, obediente, no deliberante y apegada a derecho en 30 años de vida institucional, “imposibles de entenderlos desvinculados de los acontecimientos que han marcado la historia, del país” en la ininterrumpida actuación de la Policía por construir espacios seguros.

La figura del Presidente

Para Granera, la Policía ha sabido recoger lo mejor de sus orígenes y responder a las exigencias de una institución moderna en estricto apego a la Constitución y las leyes, “subordinada al poder civil en la figura del Presidente de la República como lo establece la Carta Magna”.

Evitar derramamiento de sangre ´

Asimismo, expresó que la naturaleza de esta Policía única en Centroamérica y otras latitudes, hace que cuando la efervescencia política llega a las calles, actúe no con la mentalidad de fuerza de ocupación como en el pasado, sino que trate por todos los medios posibles evitar el derramamiento de sangre.

Lo que no obvia, según Granera, que la Policía debe ser garante del respeto por la tolerancia, la libertad de expresión y el derecho a movilización.

Aunque enfatizó que salvo casos particulares donde se ha manifestado alguna inclinación a tolerar las agresiones y que son objeto de investigaciones y sanciones internas, la actuación policial ha tenido que contenerse y manejarse entre la preservación del orden público y los mayores esfuerzos porque nunca más el país lamente una muerte por la exacerbación del sectarismo político.

En las últimas semanas, la institución se ha convertido en el blanco de duras críticas, por no brindar seguridad a personas que protestan contra el Gobierno.

Señalamientos legítimos

El desafío de la Policía para Granera es saber caminar con responsabilidad, prudencia y sensatez, “conscientes de los señalamientos legítimos que a veces nos hacen para mejorar nuestra actuación, conscientes de que es nuestro deber contribuir a que se respeten los derechos de todos, pero sin sucumbir a presiones que demandan de intervenciones violentas”.

Granera enfatizó que el nivel de profesionalismo de la Policía no se alcanza con decretos, sino un proceso que se logra paso a paso. “No es, ni nunca será un trabajo concluido, es un trabajo de todos los días y es un trabajo complejo, no ajeno a las vicisitudes y conflictos del acontecer nacional, porque el quehacer policial se desarrolla en la sociedad misma y se materializa en el núcleo del conflicto humano”.

También recalcó que existe un vínculo estrecho con la comunidad, que se ha logrado mantener con dosis de sacrificio, sudor y sangre para fortalecer la institucionalidad, esto pese a todas las limitaciones presupuestarias, el crecimiento de la delincuencia, el crimen organizado y las demandas de seguridad.

Granera selló su discurso dando gracias por el reconocimiento, y destacó los nombres de algunos policías caídos en el cumplimiento del deber, como Boris Vega, que murió emboscado en los 80; Carlos Harr, Norman Aguilar, Lidio Figueroa y Saúl Álvarez, entre otros.

René Núñez, Presidente de la Asamblea Nacional hizo una reseña histórica de la Policía de hace algunas décadas con la actual.

Algunas opiniones

Enrique Sáenz, Presidente del Movimiento Renovador Sandinista, opinó que la “obligación primordial de la Policía es defender a los ciudadanos”, pero lo que se ha visto es actuar en sentido contrario.

“Lo que hemos visto es el avance del orteguismo en su afán de transformarla en un instrumento a su servicio”, indicó, a la vez que demandó el respeto a la institución.

El diputado Eduardo Montealegre refirió que es verdad que la Policía está siempre en el filo de la navaja, “si atacan, mal; si no atacan, mal; si reprimen, mal y si no reprimen, mal”.