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Los transportistas de carga de Centroamérica plantearon ayer en la Segunda Convención de Transporte de Carga de Centroamérica una serie de peripecias que afecta al gremio, como es el robo a furgoneros en puestos fronterizos, durante el traslado de mercancía a diferentes países de la región.

José Francisco Guerra, presidente de la Federación de Transportistas de Carga de Nicaragua (Fetracanic), expuso que viajar por los países centroamericanos es complejo, porque “tenemos problemas en las fronteras, falta de seguridad en las carreteras y nos están poniendo demasiado túmulos o policías acostados que son una trampa mortal”.

En el traslado de mercadería, según Guerra, los reductores no tienen pintura o alguna señal que los identifique, y corren demasiados riesgos en el transporte de materia prima, también cuando en la misma carretera de transporte pesado viajan mototaxis.

Al cierre del semestre, van 1 mil 584 accidentes ocasionados sólo por el transporte de carga, de los 13 mil 64 que ocurren a nivel nacional, de todo tipos de vehículos.

Robo en fronteras

Aunado a esto, señaló que en Guatemala a diario se les roban entre cuatro o cinco furgones, y en Nicaragua, al parecer, les gustó este sistema, porque a su Federación --que agrupa a 450 transportistas-- le desmantelaron el primero.

Héctor Socorro Reyes, encargado de logística de la empresa Indian, contó que se debe asegurar la carga a los transportistas, mientras se queda estacionado en un puesto hasta el día siguiente, ya que muchas veces “nos violentan las cabinas, nos roban los stop”.

Asimismo, indicó que con la legislación del transporte terrestre de Nicaragua les impusieron un documento con el que no pueden circular con libertad en Centroamérica, y eso los pone en desventajas respectos a otros furgoneros que entran y salen del país.

“El que determina quién puede circular por la carretera es la báscula no la famosa tarjeta”, protestó.

Corrupción con básculas

Otro problema que plantearon los transportistas es que “hay una corrupción única” en la medición de las básculas en puestos fronterizos como: El Guasaule, Peñas Blancas, Sébaco y Lóvago, porque no miden el peso adecuado de la carga, aunque lo lleve, y para pasar la mercadería se debe pagar un soborno.

“Mientras no sean electrónicas, no reguladas, nosotros vamos a tener la corrupción latente y nos seguirán aplicando medidas y leyes confiscatorias”, cuestionó Guerra, quien llamó a aplicar la Ley 524 o de Transporte Terrestre.

Esta situación con las básculas lleva a transportistas a pagar multas de 20 dólares por kilómetro, y existen casos de cobros de hasta 4 mil dólares. “De que el Gobierno nos quiere matar, nos quiere matar”.

En el foro también se propuso la idea de un registro único computarizado para transportistas a nivel de Centroamérica, y un carné común en la región.

Trasiego de droga golpea a sector

Guerra, además, mencionó que el trasiego de droga en furgones “es un flagelo” que los golpea, porque cuando retienen la máquina, se las confiscan (un furgón se cotiza en 30 ó 40 mil dólares), y es por eso que como Federación piden a la Policía que apliquen todo el peso de la ley.