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Barrio “Domitila Lugo”. Nueve y cuarenta de la mañana. En el trecho de una cuadra de tierra y piedras, cubierto de basura, y donde se abre paso un pequeño riachuelo de aguas negras, sobresale el boquete de un manjol sin tapa. No hace falta preguntarle a nadie de donde proviene tan mal olor.

A pocos metros de allí, en el interior de una casa con piso de tierra, doña Cándida Narváez palmea tortillas, en compañía de dos muchachas. “Esa calle la tenían que haber adoquinado. Yo oí decir que la iban a componer, que ya estaba en los proyectos, anduvieron recogiendo firmas para componer la calle. Se suponía que la iban a reparar”, relata doña Cándida, mientras raspa con un cuchillo el comal caliente.

Y aprovecha para comentar su principal temor con los días de lluvias: los manjoles que explotan. “A veces, cuando llueve, explotan hasta arriba los manjoles. Se explotan. Al manjol que está nuevo allí se le levanta la tapa con el agua, y se desata una tufalera que no es jugando”, añade, mientras sus compañeras asienten con la cabeza.

Según ella, esa calle estaba incluida en el proyecto de calles nuevas que desarrolla la Alcaldía de Managua, en el Distrito IV. “Pero bueno, parece que nos dejaron olvidados”, levanta los hombros con un gesto indiferente y sigue palmeando.

Pero en el barrio no todos fueron olvidados. Don Juan Gómez da un sorbo a su pocillo de café, y señala con el índice hacia abajo, la calle nuevecita, “que le doy tres meses para que se termine de destruir”.

“No terminaron las cunetas, mire cómo dejaron allí donde no terminaron las cunetas, las dejaron hasta allá, y no continuaron. Es un trabajo mal hecho, incompleto”, replica, y da un nuevo trago a su café.

Pedro Castrillo, un vecino, lo escucha, y comenta que él trabajó con la cuadrilla de la Alcaldía que hizo las obras de asfaltado de calles. Y con la mano, específicamente con los dedos índice y pulgar, nos señala el espesor que tiene la capa de asfalto, que a simple vista ya comienza a fracturarse.

“Así lo dejaron ve, así de espeso. Nada. Por lo menos tenía que tener una pulgada de espesor, pero nada, dejaron tal vez unos milímetros”, y nos muestra una vez más con los dedos, el grueso de la capa de asfalto, para que no lo olvidemos.

Cómo se forma un bache

Si uno tiene interés en conocer el proceso de formación de un bache en la calles de un barrio capitalino, las del “Domitila Lugo”, ubicado al norte de la empresa Parmalat, pueden ser un buen campo de estudio.

En una misma esquina de una calle recién pavimentada, uno se encuentra que los hoyos comienzan del tamaño de una moneda de 25 centavos, se camina dos pasos, y se encuentra que toman formas alargadas, donde el agua comienza a estancarse --y acelera el proceso de erosión--, y luego están los baches remarcados por el paso de los vehículos que transitan por el lugar, y que para los conductores son dolores de cabeza.

“Todo lo hicieron a la ligera”

Walter Lugo, otro vecino, dice que no es ingeniero, “pero de viaje se nota que esto fue un trabajo a la ligera, dejaron mal compactado, ese asfaltado quedó mal puesto”.

“Quedó todo mal acabado. Allí se ve donde doblan los carros. Y si vos te fijás, el terreno está como mal nivelado. Eso no va a durar, allí vas a ver. Eso se va a reventar”, afirma Lugo.

Según él, las lluvias no han golpeado tanto, como para atribuirle las fracturas que presentan las calles de apenas tres meses de construidas.

“Ellos iban haciendo eso a la pura bulla, por avanzar, por abarcar. ¿Cómo va a ser de buena calidad eso? Uno que no es ingeniero sabe que allí quedó mal compactado, y se nota que el trabajo no lo hicieron bien, porque vos sabés cuántas veces tiene que pasar la aplanadora, pero no lo hicieron así”, relata.

De acuerdo con la ficha técnica del Plan de Inversión de la Alcaldía de Managua, en estas obras se invirtió 2.4 millones de córdobas. El proyecto consistía en pavimentar 2 mil metros cuadrados de calles.

Buscamos la explicación de Jennifer Porras, delegada del Distrito IV de la Alcaldía, para conocer el motivo del daño prematuro en las calles nuevas del “Domitila Lugo”, pero en su oficina nos dijeron que no se encontraba. Le dejamos el recado, pero no respondió.