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Unos 21.000 indígenas nahoas de origen náhuatl que habitan en las costas del Pacífico sur de Nicaragua corren el riesgo de perder su identidad cultural a causa de la pobreza y las invasiones sufridas a lo largo de los últimos diez siglos.

Los nahoas -que los historiadores creen que inspiraron llamar Nicaragua a esta tierra centroamericana- viven en situación de gran pobreza en comunidades como Nancimí, Villa Eddy Monterrey, Veracruz, Nahua lapa, El Ostional y Las Pilas del departamento de Rivas, 140 kms al sur de Managua.

En las aldeas, que están ubicadas en su mayoría cerca de las costas del Pacífico, conservan métodos primitivos de cultivar la tierra, como el uso del estreque, una vara de madera con punta afilada que se usa para remover la tierra antes de la siembra, contó un representante de la aldea Nancimí, Irineo Espinoza.

Se disipan rasgos culturales
El desarraigo cultural de esta etnia que emigró de México hacia Centroamérica entre los siglos IX y XII ha sido de tal magnitud, que "los pocos rasgos culturales" que tenían también se han disipado, afirmó Espinoza. Han desaparecido "manifestaciones culturales como la elección de la india bonita, que se realizaba en los carnavales" de sus comunidades por falta de recursos, expresó.

Señaló que a diferencia de México y Guatemala, donde todavía hay pueblos que hablan nahuatl, en Nicaragua ya no recuerdan su lengua, a excepción de algunas palabras que forman parte de su léxico como taposte (cama) o guanaco (muchacho tímido). Algunos nativos incluso "creen que no es apropiado ya ser indígenas (...) reniegan de sus propias" raíces, lamentó Espinoza.

Con el tiempo, la artesanía local también decayó, derrotada por la competencia industrial. Los nahoas ya no elaboran sus barriles de barro y vasos de jícaro -una fruta- que hacían para almacenar o vender. Con el auge de la industria licorera en la segunda mitad del siglo pasado, abandonaron la producción de guaro que extraían de manera artesanal de la caña de azúcar para vender y ganar dinero, agregó.

Retiro de la comunidad cooperante
Según Espinoza, la comunidad cooperante de países que brindan ayuda al país trató de apoyar el rescate de estas comunidades con proyectos culturales e institucionales, pero se retiraron debido, supuestamente, a una "falta de visión" de desarrollo y organización de parte sus dirigentes.

La ausencia de recursos y las escasas posibilidades de acceder a créditos mantiene a los nahoas viviendo en condiciones de pobreza, con producción agrícola de sobrevivencia. La mayoría conserva "algunas estructuras organizativas como el Consejo de Ancianos" y objetos arqueológicos que también han sido comercializados al exterior, afirmó.

Aseguró que algunos pueblos guardan como recuerdo de su existencia los títulos que dejó supuestamente la corona española tras la independencia. "El rey de España en ese momento empezó a darle una serie de beneficios a las comunidades indígenas" para retribuir el "daño" y los "crímenes" que cometieron contra los aborígenes durante la conquista de América, subrayó.

En la Isla de Ometepe, situada en el Gran Lago Cocibolca, al sur de Nicaragua, los nahoas conservan una importante historia arqueológica. Las huellas de los ancestros que poblaron esta zona también se aprecian en los nombres de algunos pueblos como Nancimí, que según la historia, recuerda a su primer cacique "Nancimua" que dominó las costas de Tola, el municipio más grande de Rivas.