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  • AFP

Los hospitales y clínicas públicas de Costa Rica lucían hoy virtualmente paralizadas, a causa de un movimiento de protesta de los empleados de la salud, que demandan un ajuste salarial.

Médicos, enfermeras y personal de apoyo paralizaron labores desafiando una "orden sanitaria" emitida la víspera por la ministra de Salud, María Luisa Avila, que buscaba obligar a los funcionarios a mantenerse en sus puestos para atender los casos de la gripe H1N1.

La protesta paralizó a la mayoría de los servicios de hospitales y clínicas en todo el país, pero no los de emergencia, que se mantuvieron abiertos para dar atención a los casos de gravedad y a las personas que se presentaron con síntomas de la pandemia. Para apoyar los reclamos sindicales, unos 3.000 empleados desfilaron por las principales calles de San José, mientras que otros grupos laborales hacían lo propio en sus respectivas ciudades.

Huelga indefinida a partir del 21 de septiembre
Luis Chavarría, secretario general de la Unión de Empleados de la Caja del Seguro Social (UNDECA) señaló que el paro fue un éxito rotundo y anunció que habrá nuevas medidas de presión, incluyendo una huelga por tiempo indefinido a partir del 21 de septiembre, si las autoridades de la institución no convocan a un diálogo sobre las demandas planteadas por los trabajadores.

Los sindicatos reprochan a las autoridades el haber decretado un ajuste salarial que califican de injusto, del 8% para personal profesional y altos empleados, mientras que para el resto se decretó un ajuste muy inferior, fijado en 20 dólares. La ministra de Salud, María Luisa Avila, advirtió que el desacato de la orden sanitaria podría acarrear consecuencias laborales y penales para los huelguistas, aunque el gobierno no ha adoptado represalias.