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Dos propuestas de reforma a la Ley de Hidrocarburos sobre el régimen de precios de los combustibles carecen de consenso en las discusiones de la Comisión de Transporte e Infraestructura de la Asamblea Nacional.

La propuesta “Comprar barato y vender barato”, es impulsada por el diputado de la bancada del FSLN y miembro de esta Comisión del Parlamento, Agustín Jarquín Anaya, quien explica que ahora se compra el petróleo a Venezuela con un precio bajo, pero se vende utilizando el de referencia de Estados Unidos, que es caro.

Datos oficiales

La propuesta de Jarquín Anaya tiene su asidero en datos oficiales del Ministerio de Energía y Minas, MEM, cuyo titular, Emilio Rappaccioli, confirmó que el 78 por ciento del total de la importación de petróleo y sus derivados en el año 2008, provino de Venezuela, y se vende en nuestro país utilizando el precio de referencia de Texas.

Es decir, que la sociedad Alba de Nicaragua S.A. (Albanisa), compra en Venezuela el 78 por ciento de la demanda de combustibles de nuestro país con un precio que se rige por disposición de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), y lo vende utilizando el precio de referencia que utiliza Estados Unidos, el West Texas Intermediate (WTI) de la Bolsa Mercantil de Nueva York (Nymex).

Un ejemplo de lo injusto

A manera de ejemplo y tomando en cuenta el cierre de este viernes, el precio promedio de esta semana de la OPEP fue de 67 dólares con 65 centavos por cada barril, mientras que el promedio del crudo de Texas (WTI) fue de 70 dólares con ocho centavos. Son datos del Ministerio de Energía de Venezuela.

Jarquín Anaya propone eliminar esa diferencia inmediata de dos dólares con 43 centavos que se registra esta última semana, la cual es mucho mayor, porque todavía no toma en cuenta una serie de costos adicionales que conlleva transportar este combustible en cada uno de estos dos mercados del petróleo.

“El combustible sale desde Maracaibo, en Venezuela, y lo llevan directamente a los tanques que tiene Petronic, sin embargo, el costo que le aplican es como si (el combustible) pasó por el Canal de Panamá, llegó a Corinto, se trajo a Managua y se transportó por tierra hasta aquellos lugares, que es algo totalmente injusto”, explicó Jarquín Anaya.

El precio de Venezuela (OPEP) sólo toma en cuenta el transporte real del combustible y la explicación del legislador, resume los costos adicionales que se agregan al utilizar el precio de Estados Unidos (WTI).

Protegiendo a Albanisa

Los diputados del FSLN parecen no estar interesados en cambiar el referente del precio nacional, pues sería cercenar una ganancia sustancial que obtiene Albanisa, y de hacerlo mediante la reforma a la Ley de Hidrocarburos, los derivados del crudo deberían bajar su precio al consumidor.

“No tengo esa impresión. Voy a informarme de eso”, respondió Jarquín Anaya cuando EL NUEVO DIARIO le preguntó si los diputados del FSLN no apoyan esa moción y, más bien, señaló que existen dos propuestas de reformas para reducir el precio final de los combustibles.

“Son dos mociones las que están pendientes de consenso. Una es que el referente de precios sea Venezuela y no Texas, porque de ahí viene el petróleo. Y, segundo, que logremos una referencia nacional común para que no castiguemos a las zonas más alejadas de Nicaragua, como son las zonas del Caribe”, expresó Jarquín.

Con esto, Jarquín confirmó la publicación que realizó la semana pasada EL NUEVO DIARIO sobre la propuesta para “estandarizar” los precios de los derivados del petróleo a nivel nacional, pues actualmente, en las zonas más alejadas del país, el precio de los combustibles aumenta por el transporte del mismo.

El factor 60

“Hablamos de las zonas alejadas del punto base del precio del combustible para los usuarios”, explicó Jarquín, al referirse a un debate conocido como el “factor 60”.

Especialistas de la industria petrolera explicaron que se trata de un indicador que, mediante una reforma a Ley de Hidrocarburos, se pretende asumir en Nicaragua para determinar legalmente a qué temperatura se deben distribuir y despachar los combustibles a nivel nacional: 60 grados Farenheit (un estándar internacional equivalente a 15.5 grados Celsius).

Una copia del documento que contiene la propuesta del “factor 60” está en poder de EL NUEVO DIARIO, y es un capítulo entero que se pretende agregar a dicha Ley bajo el título: “De la regulación de la facturación y entrega del petróleo y sus derivados”.

La propuesta detalla que “se establece como unidad básica de medida para la venta y entrega de petróleo crudo, productos derivados del petróleo y biocombustibles, para la comercialización a granel, el galón estadounidense o 231 pulgadas cúbicas, equivalente a 3,785 litros, medidos a una temperatura de 60 grados Farenheit, equivalente a 15.5 grados Centígrados (Celsius)”.

Además, establece que “los equipos de medición utilizados para la venta y entrega de petróleo y sus derivados deben ser regulados de conformidad con las normas técnicas definidas por el Ente Regulador y quien deberá supervisar y dar seguimiento a cada punto de venta o distribución de los mismos. Los licenciatarios quedan sujetos a las sanciones correspondientes en aquellos casos de incumplimiento a la aplicación de una multa equivalente a la venta del día, contra inventario, en que se proceda a la verificación”.

Ya hay varias firmas y la evaporación

Esta moción ya cuenta con la firma de respaldo del presidente de la Comisión de Infraestructura, Eliseo Núñez Hernández; del jefe de bancada del FSLN, Edwin Castro Rivera; y del vicepresidente de la comisión y diputado del PLC, Miguel Meléndez Treminio.

Técnicos del sector explicaron que los combustibles, especialmente la gasolina, al superar esa temperatura (15.5 grados Celsius) adquiere su capacidad máxima de volatilidad, es decir, comienza a evaporarse rápidamente y eso significa pérdidas.

“Eso ocurre generalmente al transportarlo vía terrestre a grandes distancias, a los sectores más recónditos del país, o al despacharlo en las gasolineras a grandes presiones. Esa volatilidad es vista como negativa por las petroleras, pues representa incertidumbre y riesgo con el volumen de producto que se envía y que llega, el cual no es el mismo por la evaporación y eso les genera pérdidas”, agregaron los técnicos.