José Adán Silva
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La vena cava donde antes tenía su riñón izquierdo, y que apenas unos minutos atrás había sido ligada con hilo, se abrió como grifo y la sangre se escapó por ahí junto con la vida del muchacho. No obstante, el informe conclusivo del Instituto de Medicina Legal encontró que la causa de la muerte del joven Luis Enrique Picado Tercero era “no determinada”.

Según el Dictamen Médico Legal Post Morten realizado en base a documentos del expediente clínico del joven de 23 años, la causa directa de la muerte ocurrida el pasado 30 de mayo en una sala de recuperación del Hospital Militar fue “hemorragia masiva intra abdominal”.

La causa intermedia fue “sangrado del cabo de la arteria renal izquierda” y esto ocurrió a consecuencia de “nefrectomía izquierda”, término médico usado para calificar la extirpación del riñón izquierdo para entregarse en trasplante a otro paciente, que resultó ser Ryan Mattews, un estadounidense que murió en el mismo hospital al mes de la muerte de su donante.

Manera de la muerte: No determinada

En el punto tres del informe, realizado por los médicos forenses Walter Cuadra y Tuckler Urroz, se encuentra el acápite “Manera de la Muerte”, y las respuestas se catalogan en varios cuadros donde se marca con X la causa: Natural, Suicida, Homicida, Accidental, No Determinada y No clasificable.

La muerte de Luis Enrique Picado Tercero fue clasificada como “no determinada”, con el asterisco de que este acápite “es presuntivo de acuerdo a las circunstancias de la muerte y desde el punto de vista Médico Legal, está sujeto a modificaciones según avancen las investigaciones complementarias”.

De acuerdo con el documento, basado en el expediente clínico número 134737 del Hospital Militar Escuela “Alejandro Dávila Bolaños”, el joven paciente había sido estudiado exhaustivamente como donador renal por el doctor Orlando Granera Llanes, del citado centro médico, y auxiliado con todos los estudios realizados en el Hospital Metropolitano y en laboratorios de referencia en Costa Rica.

El 29 de mayo ingresó al Hospital Militar a la Sala J, para la operación de trasplante e indicaciones pre-operatorias.

10 minutos de vida

Al día siguiente, sábado 30 de mayo, a las 6:40 de la mañana fue llevado a Sala de Operaciones, donde se le practica la cirugía de manera normal, sin complicaciones más allá de las regulares y se le sutura no sin antes colocarle un dreno para extraer restos de sangrado.

A las 12:15 fue llevado a Sala de Recuperación, donde llega sedado por la anestesia. A las 12:25 del mediodía “presenta cuadro respiratorio con saturación de oxígeno al 72 por ciento”. Se llama al médico especialista en anestesiología, quien decide llevarlo al quirófano, mientras se llama a los cirujanos que lo operaron.

De acuerdo con el informe, a las 12:25 de esa tarde los médicos Meléndez, Guzmán, Borgen, Zapata y Obando, llegan a auxiliarlo al no presentar presión arterial, y empiezan a realizar maniobras de resucitación avanzada, al tiempo que realizan exploración abdominal “encontrando abundante sangre libre en cavidad abdominal”.

El líquido se aspiró, se controló manualmente el sangrado a nivel del cabo de la arteria renal, se sutura con seda 0, se le transfunden paquetes globulares y como todavía no recupera signos vitales, se le aplicó una técnica para realizar un masaje cardíaco directo, manipulando el corazón, sin éxito. A las 2:38 se le declaró clínicamente muerto.

Algunas conclusiones

Sobre la base de la revisión del expediente clínico, se establecieron las siguientes conclusiones: la primera es que el deceso del ciudadano Picado Tercero tiene como causa directa la hemorragia intra abdominal.

La segunda conclusión a la que llegaron los forenses, es que los actos médicos prequirúrgicos y quirúrgicos “se encuentran justificados, ya que el paciente fue valorado de forma adecuada, y cumplía con los requisitos médicos para ser donador renal cumpliendo con todas las formas de atención quirúrgica descritas para este tipo de paciente”.

Tercero: “El acto quirúrgico de la nefrectomía izquierda se realizó técnicamente bien y en el post quirúrgico presentó sangrado intra abdominal por el cabo de la arteria renal, el cual se encontraba ligado, siendo una complicación quirúrgica esperada, descrita en la literatura para este tipo de procedimientos quirúrgicos”.

La cuarta conclusión es que “el segundo acto quirúrgico se encuentra justificado”, es decir, el de contención de la hemorragia y aplicación de técnicas e instrumentos de recuperación del joven, “pero el paciente ha perdido gran cantidad de sangre, lo cual produjo clínicamente un estado de choque hipovolémico irreversible con el desenlace de la muerte”.

Expediente incompleto

Quinta conclusión: “En el expediente clínico falta documentación de los eventos anestésicos y de la situación biológica que cursó en todo el primer acto quirúrgico de la nefrectomía izquierda, por lo tanto no hay elementos descritos en el expediente clínico que permitan evaluar si o no se mantuvo de forma correcta el deber de cuido, por lo tanto no podemos establecer responsabilidad profesional”.

Y la conclusión del sexto punto y final: “La muerte es de etiología Médico Legal del tipo no determinada”.

Según el fiscal Javier Morazán, jefe de la Unidad Especial contra el Crimen Organizado, el informe les llegó hace cuatro días y lo están revisando junto a las investigaciones de la Dirección de Auxilio Judicial para determinar si hay méritos para ampliar la investigación, acusar o archivar el caso.

“Hasta el momento desestimamos el caso como tráfico de órganos porque no encontramos evidencias, y en el caso de negligencia médica vamos a evaluar los informes y evidencias para tomar una decisión”, dijo Morazán.

Madre buscará otra opinión

Cabe citar que la Fiscalía se abstuvo de pedir una exhumación del cuerpo, un mes después de ser enterrado en el Cementerio Oriental, luego de que las autoridades del Instituto de Medicina Legal le advirtieran que era difícil encontrar las partes blandas del cuerpo y determinar por esa vía evidencias de la muerte. Por eso determinaron hacer la investigación en base al expediente.

La lectura del informe, que le fue entregado ayer en la Fiscalía a la madre del joven carpintero y ayudante de albañilería, Elizabeth Tercero, le cayó como palada de tierra a la señora.

“Me están volviendo a matar a mi hijo”, dijo la mujer al salir del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, adonde llegó ayer a buscar asesoría sobre el asunto. Ella dice que buscará ayuda y tocará puertas por todos lados, para escuchar una segunda opinión.