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Después de que una panga de la Fuerza Naval del Atlántico colisionó contra un cayuco y desgarró la pierna de Octavio Fuentes López, de 12 años, lo único que prometieron a sus padres fue la reposición de la panga y el valor material que llevaba, según la denuncia en el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, sin embargo, la dirección de la Fuerza Naval rechazó esos alegatos.

La situación fue hecha pública por Carlos Tomás Fuentes y Juana González López, así como por su hijo Octavio Fuentes López, quien perdió la pierna izquierda producto del accidente. Con mucha precisión detallaron hasta lo último: fue en Krisimbila el dos de junio del presente año a las seis de la tarde con 55 minutos, en la vuelta de la finca Las Brisas, zona del río Escondido de la Región Autónoma del Atlántico Sur, RAAS.

Propelas lo desgarraron

“Venía en la parte del frente del cayuco cuando, de repente, en la vuelta apareció a toda velocidad la panga de motor del Ejército con unos 15 soldados y pasaron sobre nosotros. Caímos al agua y las propelas del motor de la panga me cortaron la pierna”, narró la víctima, que además de las graves heridas, resiente también la tardanza de los marinos en regresar a darles auxilio y lanzarles una cuerda.

Luego del incidente el niño y su padre fueron llevados al Hospital de Juigalpa, Chontales, donde por la gravedad de las heridas le amputaron la pierna al menor. Él cursaba a penas el tercer grado de primaria, cuyas clases debió suspender, pues con la pérdida del miembro no puede movilizarse con facilidad, ni ayudarle a sus padres en las faenas agrícolas.

“Ya que no pueden devolverme la pierna que me quitaron, por lo menos necesito una prótesis para ser más útil a mi familia y poder regresar a clases”, pidió el muchachito, mientras su mamá dijo que ella debió rogar por mes y medio para que la Naval de la zona entregara al menos un par de muletas para facilitar la movilización del niño.

“Hablamos con el capitán Ángel Fonseca, de la Naval de Bluefields y lo que dijeron que podían dar era una lata de combustible, 800 córdobas en compras perdidas y otro cayuco. Pero ¿quién le repondrá la pierna al niño?”, preguntó el papá del afectado, quien se queja porque el Ministerio Público tipificó el hecho sólo como lesiones imprudentes y la Naval le niega una pensión vitalicia a su hijo.

Los familiares señalan que la situación ocurrió cuando aún había luz, sin embargo, al día siguiente del percance ocurrido en junio, el jefe del Distrito Naval Atlántico (DNA), capitán de fragata Ángel Fonseca Donaire, declaró a los medios de comunicación que el accidente se produjo porque las condiciones de visibilidad eran pésimas.

Gonzalo Carrión, Director del Área Jurídica del Cenidh, comentó que el Ejército debería ser más humanista, teniendo en cuenta que como institución estatal debería respetar el acuerdo internacional sobre el interés superior del niño y la niña.

Ejército responde

Ante la denuncia, el capitán de fragata Roberto Chacón Rivas, jefe de asesoría jurídica de la Fuerza Naval, dijo que el accidente ocurrió, pero que se le brindó auxilio inmediato y en todo momento prestaron la atención necesaria.

“No sólo cubrimos los gastos de traslado, también de atención médica. Todo esto mientras se determinaba la responsabilidad del accidente”, manifestó el oficial, señalando que luego de la investigación se determinó que en primer lugar el señor Fuentes navegaba después de las cuatro de la tarde, que es un horario restringido. Lo hizo sin luces de navegación. Por otra parte, la visibilidad era muy mala, por lo que panga de la Naval viaja a sólo diez nudos, cuando regularmente alcanza los 30 nudos de velocidad.

“Es cierto que se le ofreció reponerle las pérdidas, lo cual aceptó primeramente y después lo rechazó. Por otra parte, es poco probable que se le dé una pensión vitalicia, pero no se le negó la entrega de la prótesis y sus subsecuentes reemplazos. Para eso, primero el niño de 12 años que está en etapa de crecimiento, tiene que pasar por un tratamiento y se debe esperar a que sus heridas sanen”, aseveró el capitán de fragata Chacón, asegurando que estaban pendientes para que el niño fuese visto por los ortopedistas del Hospital Militar, aunque el Ministerio Público los absolvió de responsabilidades administrativas y penales.