•  |
  •  |
  • END

La Policía de León reprimió ayer una manifestación de empacadores de sal, del municipio El Tamarindo, quienes mantenían un tranque vehicular en el empalme de Izapa-León, en protesta porque el Minsa amenaza con cerrar sus bodegas de trabajo por no procesar con yodo y flúor el producto que elaboran de manera artesanal.

Los manifestantes, en su mayoría mujeres de condición humilde, explicaron que la producción artesanal siempre ha existido y nunca ha perjudicado a nadie. Mientras una de las manifestantes explicaba esto, la Policía se acercó al lugar del plantón para tirarles bombas lacrimógenas.

El comisionado mayor Douglas Zeledón, jefe de la Policía en León, explicó que es mejor ese estilo para dispersar a los manifestantes, y evitar un conflicto mayor.

Aun así, la Policía tuvo que recurrir a la violencia para arrestar a los manifestantes, a quienes cuando los atrapaban los sujetaban del cuello, casi asfixiándolos, y los tiraban a la tina de la camioneta de forma brusca.

El comisionado Zeledón explicó que esa gente estaba actuando con violencia y hasta había agredido a uno de sus policías, entonces ordenó detenerlos a lo inmediato como fuera.

¿Un infiltrado?

El secretario político de León y alcalde auxiliar de El Tamarindo, Freddy Katín, supuestamente participó infiltrado en la protesta, denunciaron los mismos manifestantes, quienes también aseguraron que éste no defiende sus intereses.

A diferencias de la violencia utilizada contra los demás protestantes, Katín fue tratado de manera cordial por dos oficiales, que lo llevaron escoltado y luego lo dejaron libre pasivamente.

En relación con esa situación, el comisionado Zeledón explicó que ese es un asunto de él, porque tiene conexión con el gobierno, y entonces negoció para que no lo retuvieran. “Ese es asunto de ellos, del gobierno, estaban negociando”, dijo Zeledón.

Los pobladores de El Tamarindo y trabajadores de las bodegas donde se empaca la sal, explicaron que Fredy Katín es colaborador de los dueños de la nueva planta procesadora y empacadora de sal, Nicasal. Un 50 por ciento es propiedad de Agricorp, y el restante 50 por ciento, de 75 productores de sal.

En ese sentido, los manifestantes critican que Nicasal intenta cerrar las bodegas donde trabajan embolsando la sal, porque anhelan el monopolio de ese producto.

Con ese objetivo, consideran que les enviaron a las autoridades del Ministerio de Salud, Minsa, para que inspeccionara su trabajo, que nunca había sido cuestionado.

Ahora les exigen yodar y tratar con flúor el producto, cuando saben que no tienen los recursos económicos para hacerlo, explica Fidelina Juárez, una mujer de 27 años, con tres hijos, que tiene ocho años de trabajar en las bodegas de sal de El Tamarindo, y quien también relata que su mamá trabajó 15 años en ese mismo lugar.

Asociación con Agricorp

Por su parte, Róger López, uno de los socios de Nicasal, explica que ellos son una asociación de 75 productores de sal, que desde hace cinco años han trabajado y ahorrado para lograr la creación de esa planta.

Relata que fue el gobierno del presidente Enrique Bolaños el que los apoyó con financiamiento. Durante este gobierno recibieron la propuesta de asociación con Agricorp, que comercializa el producto.