Rafael Lara
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Representantes de la Fuerza Naval del Ejército de Nicaragua firmaron ayer un compromiso de apoyar al niño de 12 años, Octavio Fuentes López, quien perdió su pierna izquierda luego que una panga de la naval pasara sobre el cayuco donde viajaba.

El compromiso se firmó en acta notariada ayer a las 3:30 de la tarde en la Fuerza Naval, con Carlos Tomás Fuentes, papá de Octavio, en compañía de la víctima y representantes del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, quienes consideraron satisfactorio el acuerdo de apoyo alcanzado, en el que se ratifica que los gastos de rehabilitación y las prótesis serán asumidos por la instancia del Ejército.

Aunque la Naval rechazó la cobertura de los medios de comunicación, y alegó que no daría declaraciones, Gonzalo Carrión, Director del Área Jurídica del Cenidh, señaló que el documento compromete a solventar las peticiones realizadas por los demandantes, como son el apoyo monetario y la asistencia médica.

Entre los beneficios obtenidos por la persona afectada están: garantizarle a Octavio Fuentes López atención médica completa, los costos de traslado desde Bluefields a Managua, y de regreso durante su rehabilitación. También la entrega de prótesis y sus subsecuentes cambios hasta los 22 años.

Asimismo, tendrá opción de estudios en Bluefields y una carrera técnica a través del Instituto Nacional Tecnológico, Inatec, además de un posible puesto laboral en la Naval cuando termine sus estudios. A lo anterior se suma una pequeña ayuda económica por 5 años, que podría ser prorrogable por 5 años más.

Aunque el jueves el capitán de fragata Roberto Chacón Rivas, jefe de Asesoría Jurídica de la Fuerza Naval, el Ejército de Nicaragua dijo que había una investigación en la que su institución no tenía responsabilidades ni administrativas ni penales, los representes del Cenidh consideraron que la dirección del Ejército actuó ejemplarmente en la aplicación de una respuesta humanitaria, algo secundado por los familiares del niño afectado.

El problema ocurrió el pasado 2 de junio, al momento en que el niño y su papá --en un cayuco de madera-- cruzaban el río Escondido a eso de las 6:55 minutos de la tarde, cuando repentinamente apareció la panga de la Naval, y partió la débil embarcación, mientras las propelas de la panga destrozaron la pierna del menor, que luego le fue amputada en el hospital de Juigalpa.

Esta semana, el niño junto a sus padres denunciaron en el Cenidh el poco interés del Ejército en apoyarlos, luego de que el muchachito perdió su pierna izquierda y la normalidad de su vida.

El capitán de fragata, Chacón, dijo en sus declaraciones que la poca visibilidad y la ausencia de señales lumínicas impidieron a los marinos ver el cayuco, y que en todo momento habían dado la atención pertinente mientras se realizaban las investigaciones del caso. Asimismo, señalaron que estaban anuentes a seguir ayudando al muchachito.