•   SAN CARLOS / RÍO SAN JUAN  |
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Mujeres nicaragüenses y costarricenses se dieron un saludo, y machete en mano, palas y picos, emprendieron un proyecto para la autosostenibilidad económica, y construyeron un invernadero para producir a base de abono orgánico hortalizas, legumbres y otros cultivos que no se encuentran en la zona, precisamente en las comunidades nicaragüense de Pueblo Nuevo I y II, casi en la guardarraya fronteriza con la vecina Costa Rica.

Los hechos en esos lugares hablan por sí solo. Unas 40 mujeres nicas que han sido capacitadas en Upala, Costa Rica, donde han aprovechado las experiencias de decenas de mujeres ticas agrupadas en 10 invernaderos, muestran con su convivencia que no hay fronteras que separen o dividan sus ansias de aprender, progresar y desarrollarse.

El invernadero en Pueblo Nuevo fue inaugurado en días recientes, y para los pobladores fue un día de fiesta. La cinta que unía la bandera nica con la tica fue cortada por doña Sonia Navas Barrios, presidenta de la cooperativa.

Navas agradeció el apoyo financiero de la Fundación Trichechus, de Costa Rica, a través de la Universidad de Alicante y de Amigos de la Tierra, España en Nicaragua, que les han brindado su apoyo para el proyecto, asimismo a las mujeres costarricenses, porque “organizadas podemos trabajar juntas”. Al ser abordada dijo que piensan trabajar fuertemente para la autosostenibilidad económica, y consideró necesario que el Gobierno vuelva su mirada hacia esas mujeres olvidadas de la zona fronteriza.

En la inauguración del invernadero, además de las mujeres, se encontraron Guillermo Rodríguez Barreiro, representante en Nicaragua de Amigos de la Tierra, España; Carlos Espinoza Marín, delegado ejecutivo de la Fundación Trichechus, de Costa Rica, así como las miembros de esa organización, Ana Teresita Solórzano y Shirley Ramírez.

También participó en el encuentro Hilario Mendoza, representante del proyecto sobre Fomento del desarrollo socioeconómico sostenible de la zona binacional Nicaragua-Costa Rica, de Amigos de la Tierra. Alberto González, del Centro Ecológico Los Guatuzos, y Róger Miranda, del Gabinete Municipal del Poder Ciudadano en San Carlos, figuraron como invitados.

Ana Teresita Solórzano destacó la motivación de las mujeres de Pueblo Nuevo, que fueron capacitadas en Upala, dado que allá cuentan con 10 invernaderos. “Hemos intercambiado experiencias, ya las mujeres aquí cuentan con algunos cultivos, han aprendido a hacer chocolates, caramelos y mazorcas de cacao, así como a elaborar papel a base de hoja de papaturro y cacao”, detalló.

No hay fronteras

“Ya ve, no hay fronteras. Para nosotros es una dicha poder entrar y que nos reciban con mucho cariño, no lo vemos como una frontera, sino como una ventana abierta a muchas opciones”, expresó la costarricense.

Blanca Lilliam Dompé, de la cooperativa de Pueblo Nuevo, agregó que tienen pensado sembrar de todo: lechuga, zanahoria, orégano, pimienta, repollo, porque además del autoabastecimiento local en el futuro pretenden abastecer el mercado nicaragüenses y que los productos no se vayan sólo a Costa Rica. Pero demandó el apoyo del gobierno nica para salir adelante.

Para Francisca Palacios, también miembro de la cooperativa, el intercambio de experiencias se produce porque ellas van a capacitarse a Upala, y con su apoyo construyeron el invernadero, pero también las mujeres ticas llegan a aprender a Papaturro. Ella dice que mientras sus esposos se dedican a la producción de cacao orgánico, ellas procesan el producto, y, además, están organizadas.

Carlos Espinoza, de la fundación Trichechus, explicó que es la primera experiencia de esa naturaleza, una iniciativa productiva para mejorar la calidad de vida. A la vez destacó lo que él llama “la dinámica binacional inquebrantable de las comunidades fronterizas”, argumentando que un 84 por ciento de los nicas tiene relación de consanguinidad al “otro lado”, y cómo, también, los productores comercializan su producción, especialmente el frijol negro en Costa Rica.

Guillermo Rodríguez, por su parte, señaló que el invernadero es un ejemplo de la transferencia binacional, concebida en el proyecto que financia Amigos de la Tierra para la autosostenibilidad económica de las comunidades.

Otro invernadero similar será construido próximamente en la comunidad de Pénjamo, que igual al de Pueblo Nuevo contará con el apoyo para su equipamiento.

Por seguridad alimentaria

“Nuestro objetivo va dirigido hacia la seguridad alimentaria, y se trata de cultivos como la pimienta negra y hortalizas orgánicas que pueden producirse en estos ecosistemas que son similares en la frontera de Nicaragua y Costa Rica”, apuntó.

Hilario, el jefe del proyecto binacional, resume esa iniciativa en un “dame que te doy”. Se trata de fomentar el mejoramiento económico y la generación de empleo, refirió.

Aseguró que en los próximos dos meses, Amigos de la Tierra equipará el sistema al invernadero, e igual en Pénjamo, para crear las condiciones necesarias con el fin de que la red de mujeres pueda producir a toda capacidad.