Jorge Eduardo Arellano
  •  |
  •  |
  • END

María Martha Blandón López aún no ha podido ni quiere borrar de su interior el fuerte impacto que le significó la noticia de la muerte de su hijo, Jhonatan Baruc López Blandón. “Es un dolor tan grande que se me empañan los ojos y se estremece mi mente”, asegura, mientras trae a su cabeza, como si se tratara de una película, las escenas de aquella despedida, cuando su hijo, lleno de alegría y esperanzas, viajaba a Cuba para estudiar medicina gracias a una beca que le otorgó el gobierno de ese país.

Ese día lloró su partida, pero fue un llanto diferente al que meses más tarde tuvo de repetir, esta vez para despedirlo cuando lo conducían a su última morada, tras su fallecimiento junto a tres nicaragüenses más en un accidente de tránsito ocurrido en la localidad de Vallecillo, 240 kilómetros al este de La Habana, Cuba.


Ejemplo de disciplina
“Ellos representan el ejemplo de virtud, abnegación, disciplina y entrega de los jóvenes nicaragüenses”, afirmó Blandón López, quien recordó de esa manera a su hijo, tras cumplirse el primer año de su fallecimiento.

Junto a López Blandón murieron los nicaragüenses Pavel de Josué Martínez Rugama, Mildred Zeledón y Alicia Zúniga. Todos ellos, junto a 24 estudiantes más, regresaban de un viaje turístico que las autoridades educativas de la Escuela de Medicina “Manuel Lazo”, les habían otorgado como reconocimiento a su entrega al estudio, pues se destacaban como los mejores estudiantes del programa de solidaridad para la formación de médicos en la provincia de Pinar del Río.

Junto a los cuatro nicaragüenses también fallecieron dos trabajadores cubanos de la Escuela de Medicina, mientras 18 estudiantes más resultaron con lesiones de consideración.

Mañana lunes 14 de enero, los familiares y amigos de los cuatros nicaragüenses tienen programado realizar actos para rendir homenaje a los muchachos.

La madre de Jhonatan tiene muchos recuerdos de su hijo, sin embargo, lo que ella destaca es el “ejemplo que representa su corta vida para la juventud del país”, asegura, mientras afirma que “de haber terminado esa carrera tan noble, como la medicina, lo hubieran dignificado en su entrega al pueblo”.

Los cuatro estudiantes oscilaban entre los 18 y 20 años, y cursaban el primer año de la carrera de medicina, según crónicas periodísticas de la época.