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El operario Eduardo Roberto Escobar Mendoza, de 30 años, pagó con su vida la noche del sábado el haber auxiliado a dos amigos que, supuestamente, minutos antes habían sido asaltados por tres delincuentes.

Escobar, quien tomaba licor en la esquina de la casa de su mamá en el barrio “Pablo Úbeda”, se sumó a sus amigos, en la persecución de los presuntos asaltantes.

Al llegar a una esquina, los delincuentes dispararon tres veces, y uno de los proyectiles impactó a Escobar, perforándole el pulmón izquierdo y la vena aorta.

Jessica Muñoz, cuñada de Eduardo Escobar --quien deja en la orfandad a una niña de nueve años--, se quejó porque supuestamente patrulleros de la Estación Cinco de Policía no permitieron que lo llevaran de inmediato al Hospital “Roberto Calderón”, adonde murió en los primeros minutos de la madrugada de ayer domingo. Por este crimen todavía no hay detenidos.